La letra del corazón afónico

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Cuando me despedí de Tera, mi abuela, conté al pasar esta anécdota:
Cuando tenía 5 años, con mi familia nos habíamos tenido que ir a vivir a otra provincia. Yo no quería saber nada. Me resultaba imposible estar lejos de mi abuela y todavía no sabía el significado de “EXTRAÑAR”.

Se me ocurrió, entonces, pedirle a mi mamá que me enseñara a escribir. Ella me respondió que todavía no era el momento y que no me adelantara. Eso se aprendía en primer grado, me dijo.
Yo necesitaba escribir. Necesitaba comunicar algo y sentía que no podía hacerlo hablando.
Sigue siendo así. A veces por miedo, otras por vergüenza, otras porque a las palabras se las lleva el viento y hay cosas que necesitan más tiempo para ser comprendidas. 
A veces será por otras razones, pero mi texto es más sincero que mi palabra. Más impune, más libre, más valiente y más responsable. Porque lo declarado por escrito, queda.

Entonces, con cinco años corrí a buscar mis libros de cuentos y se los llevé a mi mamá. Le pedí que me indicara donde estaba la “M” de “mmmmmme”. Ella con más curiosidad que otra cosa me marcó la letra en el libro y yo salí corriendo a mi mesita de dibujo.
Con el pulso borracho e inseguro copié la letra M y así se originó un ir y venir de la mesita a la cocina, con mis libros a cuestas. Me llevó toda una tarde escribir “Me voy a Buenos Aires con la abuela” y agotada pero satisfecha le entregué la notita a mi mamá.
Sospechaba que se iba a poner muy orgullosa porque solita había conseguido escribir un mensaje pero en realidad terminó retándome porque aparecí con “mis cositas” en una mochilita dispuesta a emprender un viaje dramático.
Pero creo que esta anécdota marco un principio en mi manera de comunicar lo que no sé decir.

La noche que murió mi papá, estaba escribiendo un relato. Un nuevo proyecto que nacía sin un rumbo muy claro.
Sólo sabía que iba a ser una historia de suspenso. En un lugar alejado de la ciudad, donde una mujer debía refugiarse. Allí conocería a un tremendo hombre que la sorprendería con una historia de amor “de cuento”.
Eran las dos de la mañana de un martes 26  y no lograba arrancar la historia. El rumbo, el punto de partida.
Entonces comencé con el prólogo, que siempre me ayuda a tejer la telaraña.
Lo dejo acá completo, como copia de un latigazo que me dejó huella. (y aclaro que mi mamá es una dulzura que en nada se parece a Magdalena. Es ficción pura)
No soy una mujer mística ni ando jugando a buscar respuestas que nadie podrá responder con certeza. Sin embargo esa noche algo, o todo, fue diferente.
Horas antes y sin motivo alguno, escribí en twitter: «No quiero que mi papá se muera. Vamos a ver quién es más caprichoso de los dos»
No fue casual. En el timeline se estaba hablando de las “pérdidas inesperadas que te marcan para siempre” y un tweet fue originando otro y terminé escribiendo eso que quedará siempre en el archivo de mi historial.
Y de esa red social salté al Word para escribir ese relato que no me salía. Y ese prólogo que no tenía guardado en ningún rincón de mi imaginación.
Se escribió solo. Escribí de un tirón, sin pensar, sin parar, sin corregir ni releer.
Terminé y sentí una caricia sutil. Un airecito, como un soplido que recuerdo perfectamente, jugó con mi pelo. Literal.
Pensé que fue el aire acondicionado que estaba cerca, en diagonal a mi cabeza. Seguramente o racionalmente fue eso.
Y sentí mucha sed. Entonces fui a la cocina a buscar hielo para una gaseosa que había dejado en el escritorio toda la noche. Al volver a mi cuarto con el vaso, los hielos y desprevenida de cualquier golpe posible, mi teléfono celular sonó.
Pude leer en el identificador de llamadas la palabra «Papá…» y supe que él no era.
Supe que no quería atender. Dije: ¡No!
Lo recuerdo.
Pero automáticamente y mientras recogía el teléfono que sonaba desde mi cama, pensé que seguramente él se habría apoyado en su teléfono y se disparó la llamada. Si, tenía que ser eso.
Nunca escuché la voz que esperaba con tantas, tantísimas ganas, del otro lado.
Eso que imploré tan fuerte y en tan pocos segundos, fue un deseo que no se me concedió.
Una hora después de gritos, llantos y de un dolor que me punzaba el corazón como jamás en mi vida había sentido, me quedé muda.
Me senté en el escritorio para tomar esa gaseosa que tenía pendiente y vi mi último tweet. Una burla de la casualidad.
No, yo no había ganado en ese duelo de caprichos.
Y comencé a vomitar la muerte de mi papá.
Un tweet detrás de otro. No sé ni qué escribí ni lo quiero releer. Lo dejé ahí, como esto, por si un día necesito volver a repasar un dolor que necesité exhalar del cuerpo. Eso que necesité decir pero no conocía el modo de expresarlo con una voz. Una voz que se había apagado.
Lo último que escribí antes de que la vida me cambiara significativamente fue el final de un comienzo. 
El prólogo que culminaba así:

"(...) Y sus palabras llegaron. El Dr. Nudelman carraspeó, quizás intentando imitar la potente voz de mi papá, y aunque no le salió, leyó su despedida.
Hubiera preferido recibir una carta. Privada, íntima y mía. Pero Braverman quiso que todos supiéramos el valor que cada uno tuvo en su vida.
Quiso que todos entendiéramos porqué Magdalena lloraba de ese modo tan sentido y lo hicimos cuando las conmovedoras palabras de mi padre evocaron el primer amor. Ese amor que rompe los moldes, que se anima a todo y que resulta tan inevitable que arde en la piel.
Le pidió perdón por abandonar el sueño que tuvieron los dos y le dijo desde su ausencia, que ni siquiera con la muerte la iba a dejar de amar.
Tragué el nudo que se formó en mi garganta y observé como mi mamá y Azucena se tomaron de las manos.
¡Ay, Magdalena…! Ella también se quedó sin su Braverman. El hombre que no se le podía nombrar siquiera. El hombre que la decepcionó tanto que le quitó las ganas de volver a amar. El padre de sus hijos. El que le cambió la vida para siempre. Aquel pirata que de un modo u otro, seguía teniendo un lugar en su corazón.
Las palabras para Azucena me llenaron de orgullo, porque confieso que al escuchar la declaración de amor eterno hacia mi madre, creí que iba a sacarlo de la tumba para patearle el culo.
Pero no. Braverman era un varón. Y los hombres que son inolvidables, saben darle valor a la mujer que los amó. Las respetan.
A su última mujer le declaró su amor incondicional y le prometió dar una vuelta tomados de la mano, en algún paraíso del que aún no le podía dar muchos detalles. Solamente le advirtió que allí no había ni católicos, ni judíos. Solamente había un jardín lleno de flores al que le faltaba su Azucena más preciada.
Y secándome las lágrimas me quedé esperando que todos abandonaran el lugar, sopesando en mi corazón que la mejor herencia que mi papá me dejó no era otra cosa que el recuerdo de su vida, sus mujeres, los hijos que educó y el amor. El infinito amor que Braverman me dejó."

Y sé, sin tener una evidencia racional, que fue mi papá el que me dictó su adiós. Especialmente porque de "su" Azucena yo no hablaría así. Jamás.
Fue él o una casualidad que de tan inoportuna me suena a burla.
Siempre sentiré que el amor es tan poderoso que desde algún lugar, mi papá se resistió a partir sin decirme a dónde iba. Sin decirme: "te quiero ardilla. No quería irme sin darte un beso".
Y ese vientito. Ese soplo casi imperceptible fue la caricia de mi papá, besándome en ese preciso lugar de mi cabeza. Casi en la sien derecha, un poco más arriba, donde él se robaba el perfume de mi shampoo y aprovechaba para peinarme con sus dedos hasta que se marchaba murmurando: «péinate, ardilla. ¿Por qué no te peinás?»
Ahí, en ese lugar, él vino a dejarme su último beso, en forma de viento, mientras yo escribía lo que ninguno de los dos podía verbalizar.
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El Hilo Rojo - Olga de Llera

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Cuenta una leyenda japonesa, que existe un hilo invisible que nos une a aquellos con quien estamos destinados a encontrarnos. Pero… ¿Podrá el pacto de los hermanos Richards (Anna y Daniel) cambiar el curso de los acontecimientos? Esta es la historia de una familia marcada por las mentiras. Un viaje en el tiempo donde las pasiones, las traiciones, y la lujuria, se entrelazarán para tejer el destino de los protagonistas y, donde finalmente, descubriremos si el hilo rojo existe.
Redescubre la novela erótica – romántica y disfruta de algunas curiosidades “picantes” de la Barcelona de principio del siglo XX.
Hace un tiempo me llegó el libro de Olga de Llera para que lo reseñara y esta semana pude hacerme el tiempo para leerlo con tranquilidad.
"El hilo rojo" es una historia enorme que atrapa desde los primeros capítulos y que requiere nuestra atención.
Pero vamos por partes, porque también, tiene muchos detalles para comentar...

Mis sensaciones
A diferencia de lo que puedo decir sobre el discurso, el tema o los personajes, en este tramo de la reseña solo hablo de lo que sentí. 
Cada una tendrá su propia experiencia y especialmente  con esta novela, que es muy particular.
"El hilo rojo" me atrapó, pero por momentos sentí que me estaba ahogando. 
Es emocionalmente INTENSA y llega un momento donde hay que dejar de leer para salir a respirar.
Esto no me desalentó. Disfruté de esta lectura y seguramente es una historia que siempre recordaré. 
De hecho, es imposible ser indiferente a su trama.

Si buscan romance, esta no es una buena elección.
Lo que encontraran es una obra coral, con muchas historias regidas por pasiones secretas y prohibidas.

El discurso
Esta obra tiene un discurso que se caracteriza, principalmente, por la gran cantidad de personajes, cada uno con sus historias y la linea de tiempo extensa sobre la cual se teje el relato.
Como la trama abarca un gran período de tiempo y suceden muchos eventos en la vida de los personajes, por momentos me perdía cronológicamente.
Como dije es una historia extensa y también es vertiginosa, por lo que no sería mala idea leerla con un anotador a mano como "ayuda memoria".
Lo que más me costó y en lo personal, me desesperaba saber, era la edad de los personajes a medida que acontecían los hechos. Quizás es un tema mío... pero llegó un momento en que estaba perdida y trataba de recordar hechos que me sirvieran como marco de referencia.

La historia comienza en Barcelona, allá por el 1900 y a lo largo de 46 años, Olga de Llera relata los secretos, las pasiones y las traiciones que marcan la tormentosa vida de una familia burguesa.
Los escenarios principales son Barcelona y París, aunque Londres también cobija momentos importantes en la vida de los personajes.

En cuanto a la pluma de la autora, es simple pero correcta, aunque encontré un par de errores, que estoy casi segura que fueron a causa de un auto-corrector que falló.
Pero lo más importante es la totalidad de la obra. La dimensión que tiene y la creatividad con la que Olga de Llera no dejó tema por tocar. 
Hubo un momento donde me pregunté qué más podía suceder o cómo se le había ocurrido tejer semejante enredadera. 
Todo lo imaginable sucede en este libro. Todo junto, todo compactado en 46 años.
Por eso es intenso y agotador por momentos, pero no deja de resultar atrapante.
El contenido de escenas eróticas es significativo en este libro, pero está muy bien equilibrado el discurso de las mismas en relación con el relato general. No saturan y se funden sutilmente con la trama que está ingeniosamente creada para atrapar al lector.
En lo personal, creo que un poco menos, hubiera resultado mucho más. Para mi, todo fue mucho. Pero no dejaría de leerla.

El tema
Durante toda la obra hay un hilo rojo que va hilvanando todas las historias. Se menciona, en algunos momentos, la leyenda japonesa que cuenta sobre una unión predestinada que no puede romperse.
Y a medida que vamos adentrándonos en la obra, somos testigos de cómo el destino mueve sus fichas para que se produzca el encuentro marcado por ese hilo invisible.
Un hilo que se enreda, se hace nudo, se estira y hasta pareciera que puede romperse. Un hilo largo como la vida misma.

La historia comienza, como si fuera una bobina que comienza a girar sobre si misma haciendo que el hilo comience a extenderse libremente.
La primer vuelta del carrete nos presenta lo que podría ser el comienzo de la historia: los hermanastros Daniel Richards y Anna Dalmau.-
En su adolescencia, ellos hicieron un pacto secreto que marcará el destino de todos los que los rodean. Fue quizás ese pacto, lo que dio inicio al libre viaje del hilo rojo.

Como dije antes, es una obra coral. Y cada personaje es importante en esta historia. Cada uno de ellos presenta un tema, un conflicto y un descenlace que marca el rumbo del mencionado hilo, por lo tanto, la novela está llena de temas secundarios, que no pasan desapercibidos.

La autora decidió apostar por el tratamiento de temas que son tabú, como la necrofilia, y lo hace de un modo tan simple que no resulta chocante.
Lo que si sucede, es que la obra está bañada por un manto gris que en lo personal me resultó opresivo.
Tiene climas lúgubres, sórdidos y otros de mucha pena. Pero lo que salvó la lectura, es que la autora presenta todos estos temas y estos climas, con un excelente manejo de la tensión, y entonces no pude dejar de leer. Necesitaba saber la resolución de cada uno de los temas que se habían abierto en la trama.

Si me tengo que quedar con una sensación sobre la temática de esta historia, diría que fue la pena.
Porque en esta historia, el amor decepciona y los corazones guardan cicatrices.


Los personajes
Cuando comencé a leer esta historia me preguntaba quiénes serían los protagonistas.
Y en realidad, tienen tanto peso los personajes de esta novela que todos son importantes.
Pero diría que el gran protagonista es Daniel Richards. Un tipo repugnante.
Es un personaje oscuro y sin escrúpulos.
Y ese es el gran atractivo de Richards, que así como tiene sus lados oscuros, también es un hombre seductor.
La otra protagonista, se descubre muchos años después y se trata de Caterina Dalmau.
La conocemos cuando comienza el libro, el día que nació fruto del matrimonio entre Joaquim Dalmau y Anna Richards, la hermanastra de Daniel.
No imaginamos que mucho tiempo después, Caterina se convertirá en la verdadera protagonista de esta historia y es el alma que aporta luz a toda la oscuridad que ronda a la familia Dalmau/Richards.

Su madre, Anna, es una mujer fría y calculadora, que no muestra emoción alguna. Su padre, en cambio, es un buen hombre, aunque su falta de carácter lo convierte en un personaje casi invisible.
Su hermano Nicolau tendrá una inquietante participación en esta historia. Es un personaje que produce repelús y aunque la autora es muy sutil en el tratamiento y desarrollo de su historia, es realmente un personaje escalofriante.

Entre los personajes más destacados se encuentra Marta Pons, una ficha clave en esta historia según mi opinión.
A Marta la quise mucho y sufrí con ella mucho más. Toda su historia me resultó injusta y la acompañé a cada paso con el corazón estrujado, pero como dije antes, el destino de Marta, era una ficha clave.
Otro personaje que adoré fue Gustave, un francés adorable que me robó el corazón en su escena final.
Fue el único momento donde lloré conmovida al extremo. Un gran hombre, un gran personaje y un potente homenaje al amor real.
Me guardo a este personaje en mi corazón. Para siempre.

Hay un par de personajes más que debería describir pero cometería spoilers, porque la historia es tan larga que hay que esperar para conocer a muchos de ellos.
Ya los irán conociendo, a medida que el hilo se vaya expandiendo... hasta que encuentre el final del camino.

En resumen
"El hilo rojo" no es una novela convencional. Está clasificada como erótica, pero para mi es una novela histórica que se cuenta entre el encanto de la Belle Époque y el espanto de la segunda guerra mundial.
Para las que escapan del género histórico les diré que esta novela se lee como si estuviera ocurriendo en la actualidad, realmente es muy dinámica y sencilla.
En cuanto al erotismo, está muy presente en cada una de las historias y la autora intentó tocar diversas conductas y gustos sexuales. ¡Hay de todo!
Pero lo que ordena el relato son las pasiones prohibidas, los amores secretos y las decepciones amorosas. Durante 46 años se nacen y mueren distintas historias, pero al final, todo conduce a un gran amor que está predestinado.
Dura, oscura y con una tristeza muy presente.  "El hilo rojo" es una enorme historia, con demasiadas vueltas para mi gusto, que se lee sintiendo el peso de su intensidad pero ansiando descubrir el final.
Se las recomiendo pero luego hay que refrescarse con algo de SEP, porque el cuerpo pide a gritos un poco de dulzura.


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Guindilla - Liz Stone

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Elsa es una joven estudiante que se encuentra perdida en la vida, sumergida en un desenfreno sin rumbo.
Siente en su interior que algo le falta, que no encuentra su sitio ni su camino en el mundo.
Entonces se topa con Adrián, un atractivo y misterioso psicólogo, que hará algo más que retomar las riendas de su vida.
Juntos emprenden una apasionada relación de alto voltaje, al más puro estilo BDSM, adentrándose en los límites más oscuros del deseo y la pasión.
Este libro fue uno que recomendaron mucho en el blog y lo comentaban con mucho entusiasmo, pero algo hacía me que me resistiera a leerlo. 
Creo, casi con seguridad, que era la portada. Me resulta espantosa... (Y ya saben que las portadas me acercan... ¡O no!)
Pero nada puede ser juzgado por la cubierta (¡Quereme fea, mi negro!) y entonces lo leí.
Obviamente, tenía las expectativas muy altas, porque fueron muchas las recomendaciones y de hecho tenía en la cabeza resonándome como un eco, el comentario más "me babeo toda" por parte de una lectora del blog. 
Y lo que me pasó con "Guindilla" fue más o menos esto:

Mis sensaciones
No hubo una sóla cosa que me gustara del libro. 
¿Fui muy contundente? Bueno, trataré de apaciguar mis impresiones.
Sabía que iba a encontrarme con un libro erótico, es más, lo recomendaban como un ardiente de los fuertes, pero no me erotizó en absoluto.
Aunque intenta ser una versión diferente de "Cincuenta sombras", esta historia me recordó un poco más a "La historia de O" o "Sin remisión".
Stop!
Estoy siendo injusta con esos dos libros que acabo de mencionar... ¡Ya lo corrijo!

El tema y su discurso
Que un libro se inspire en "Cincuenta sombras de Grey" ya no es una novedad a esta altura. De hecho, E.L James se inspiró en Crepúsculo, así que no es algo que este mal.
Es más, me gusta que intenten mejorar esa trilogía. Y la verdad, durante dos años nos llenaron de primos hermanos de Grey. Está perfecto (aunque no tengan buenos resultados)
El problema es cuando me encuentro con algo demasiado igual.
No van a encontrar ni el ático, ni al Charlie Tango, ni cosas groseramente parecidas, pero la estructura temática de la historia comienza igual.

Un amo dominante descubre a una sumisa (que desconoce serlo) y le propone ingresar al mundo del BDSM. Ella investiga... (muy Anastasia), comparten impresiones y comienza el juego.
Él no está quemado por cigarrillos, no hay una Sra. Robinson y no es millonario, pero igual, todo me sonaba parecido.
Hasta que llegó la diferencia.

Adrián no tiene nada de romántico. No encontré en él ni sensibilidad, ni seducción ni romance.
Y por momentos las escenas eran tan ásperas que recordé mi angustiante lectura de "La Historia de O" (que es un clásico del BDSM. Crudo. Crudísimo)
Pero para ser justa con "O" y con "Guindilla", las escenas no alcanzan la dureza de ese clásico, por lo que comencé a recordar mi lectura de "Sin remisión", uno de los primeros libros que reseñé en el blog.

También para ser justa, "Guindilla" promete una segunda parte, por lo que puede existir la posibilidad de que el romance salga a la luz en la próxima entrega, pero en lo personal, la historia de base y la dinámica vincular de los protagonistas no me despertó interés alguno.

En cuanto al discurso de la autora, creo que le falta mucho pulido.
En las primeras páginas me ahogó con un tsunami de "nena" en cada diálogo que mantenía con su amiga.
Si, es algo muy coloquial y es muy común en el trato entre amigas pero cuando se lo lleva al papel, desluce el discurso.
"¡Ay, nena!", "¡No me digas, nena!", "¿Qué decís, nena?"... y así hasta que uno comienza a confeccionar una lista de expresiones mejores para indicar que está hablando con su amiga.
En general, el libro no está mal escrito, es un primer trabajo y se nota, pero no tiene grandes errores.
Algunos vicios, una impronta simple que puede aceptarse por el estilo fresco que hoy está de moda y no mucho más.
El disparador de la historia, o la excusa para que comience el juego entre Adrián  y Elsa, me resultó poco verosímil.
Elsa llega a la consulta de Adrián, un psicólogo, dispuesta a dejar las drogas. Él propone una terapia poco creíble (que nada tiene que ver con el BDSM), y así es como esta pareja se conoce.
Me hubiera gustado que se conocieran de cualquier otro modo, pero que fuera más creíble y no un simple recurso para poder dar comienzo a la historia.

Los personajes y su vínculo
Elsa es una universitaria que por momentos es tan inmadura que parece una adolescente. Sin embargo es una joven adulta que vive sola, se la pasa trasnochando, consumiendo drogas y alcohol y descuidando sus estudios.
Cuando quiere cambiar su vida conoce a Adrián, un psicólogo que le recomendó su amiga.
Él es serio, antipático e impermeable. Y creo que es el punto más flojo del libro.
De Adrián no se sabe ni que siente, ni que piensa ni qué desea. Solamente sabemos que es un amo dominante que encuentra en Elsa una sumisa en potencia.
Pero lo que menos me gustó de esta historia es que no hay romance.
Como punto favorable, la autora logra equilibrar las escenas eróticas con el resto del libro y no termina saturando ni cayendo en el mal gusto.
Si bien el erotismo es potente, el relato no es desagradables, ni sórdido ni muy violentos, Sólo es más crudo, real y hay una falta de emoción y sensibilidad que a mi me aleja.
Si lo miro desde el punto de vista del BDSM es muy realista, y no endulza de más ninguna escena, pero las que buscamos dulzura nos vamos a quedar sin postre.
De todos modos, es lo mejor del libro. Puede que a mi no me guste, que me aburra y me deje con la necesidad de algo más, pero la autora se mantiene firme en su decisión de contar una historia de sumisión y dominación, sin exagerarla o disfrazarla de otra cosa. Bien por eso.

En resumen
"Guindilla" rinde muchos homenajes a escenas de "50 sombras" pero le quita todo el romance para enfocarse en una relación dura y fría.
El gancho, quizás, es que Elsa se enamora. Que Elsa quiere más y ahí está uno de los conflictos principales del libro, que de momento promete una segunda parte.
No me gustó la propuesta, pero es una opción diferente si los lectores están dispuestos a prescindir del amor.
A favor, les diré que es cortito, así que pueden comenzar a leerlo y antes de abandonarlo ya lo habrán terminado.
Por mi parte, no voy a leer la segunda entrega. Me resultó forzado y poco entretenido, y sólo rescato que el lado maduro del libro es el planteo de una relación de dominación donde el amor no es el protagonista.
¿Ustedes qué opinan?


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El romansado - My voice

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La trilogía Cincuenta Sombras, fue un suceso mundial y desde su rotundo éxito se han sucedido muchos fenómenos. Desde modificar la visión del género literario hasta sacudir el mercado editorial. Pero el efecto más impactante se observa en las reacciones de todas las mujeres que lo han leído. En lo personal, disfruto la ficción como tal y la mantengo muy distante de la realidad, pero en mi contacto frecuente con tantas mujeres, he percibido algo que me pone la piel de gallina: todas quieren vivir una historia así. Y desde ese momento inventé un término para describir a los libros que tocan esta temática dentro del romance erótico: EL ROMANSADO.


Lo verdaderamente importante es comprender que el sadomasoquismo es otra cosa. Otro mundo y otra historia.
Pero si quieren fantasía y la entienden como tal, bienvenidas al mundo de la ficción. Esa que te cuenta que el príncipe azul, también puede jugar un poco a ser un lobo. ¡Y comerte mejor!


El sadomasoquismo light: el romansado
Cuando me recomendaron el libro todavía no se conseguía en castellano.
Leerlo en inglés me suponía un esfuerzo extra y para eso, como si se tratase de la primer cita con un hombre que tiene fama de cabrón, busqué en la contratapa todas las promesas de amor que me indicaran que valía la pena el esfuerzo.

Cada uno busca en un libro distintas cosas, en el género romántico, el que más me gusta, necesito querer vivir esa historia de amor, necesito enamorarme de ese personaje, un ratito, durante unas cuantas páginas, pero que me enamore.
Pues bien, aquella primera cita era con un sadomasoquista.

Sacudí la cabeza y deseché la posibilidad de salir con él. Recuerdo haber dicho: “No me va a enamorar un tipo que te pega latigazos. Paso”.

Luego me pregunté cómo se podía construir una historia romántica dentro de ese marco tan sórdido y más luego me picó la curiosidad al ver que dicho libro era un fenómeno mundial del que todas las mujeres estaban hablando. “El porno para madres”, han dicho.

¡Dije que me había picado la curiosidad!

Compré el primer libro de la trilogía. “50 sombras de Grey”. Era un domingo por la tarde y lo devoré. Tuvimos una gran cita. Las primeras páginas lo leía con el ceño fruncido, cuestionándole cada una de sus sombras, compadeciéndome por Anastasia, riéndome a carcajadas al encontrar situaciones comunes, que todas hemos vivido, o que no querríamos vivir nunca, como vomitar frente al hombre más hermoso de la tierra.

Poco a poco me enamoré de Christian Grey. Una tunda de ese tipo es más que bienvenida, pero para tranquilidad mía y de mi trasero, Grey sólo existe en la ficción. El combo completo no existe.

Christian era el caballero de nuestros sueños, que prometía no dormir nunca con nosotras, no enamorarse, no permitía ser llamado por su nombre o ser mirado a los ojos.
Sin embargo, nos acompañó cada noche, nos dejó nombrarlo, enamorarlo y mirarlo hasta perdernos en sus ojos grises. 
El sádico del látigo que aparecía en mi mente, no estaba en el libro, y ahí está el secreto de la trilogía. El nivel de sadomasoquismo equivaldría a la salita verde de jardín de infantes. El tema se plantea, se baila con él durante varios capítulos, y no pasa de un coqueteo.

Por eso gusta Grey. Ladra, pero no muerde.
Hasta que llegamos al final del libro y nos rompe el corazón. Él no, ella tampoco. Lo que nos destroza es entender que la luz no puede vivir en las sombras y las sombras no buscan la luz.

Cuando llegó la segunda parte,, Grey me gustó más.
Ya ni rastros del cabrón con el látigo. Sólo encontraba un Grey para abrazar, aunque él no se dejara tocar.
[Y aquí me surgió un cuestionamiento que es un paréntesis al margen de esta nota: ¿La moda de las trilogías para qué?
Las 50 sombras más oscuras no oscurecieron a las anteriores, al contrario, y las 50 sombras liberadas, ya estaban liberadas en la oscuridad más profunda de la segunda entrega.]

Repito, lo amé más. Me empalagué con su encanto y me rendí a sus pies desde el primer encuentro. Pero la realidad es que el concepto del libro, marcado en la primera parte, se perdió en un mar de romance inverosímil.

El BDSM es otra cosa. El marketing hizo de esta trilogía un boom editorial, a mi me dejó una historia de amor tiernísima que voy a recordar siempre pero el tema central, el gancho publicitario es la versión más light del sadomasoquismo que leí en mi vida.

El truco está ahí. La editorial les vende lo que las mujeres quieren leer.
Acá no van a negociar o lidiar con la realidad. El BDSM se maquilla con todo el romanticismo posible y entonces, nadie siente el chirlo.
Pero la realidad es otra. Esta versión azucarada del morbo, ni siquiera es justa para los amantes del juego duro.
Entonces, si quieren leer romansado, ese sado que de tan amansado ya no es real, tienen muchas propuestas.
Pero también hay relatos más realistas, aunque más difíciles de tragar.
El extremo más sórdido, puede ser "La historia de O", un clásico de la literatura erótica, que al menos a mi, me costó terminar de leer (la segunda parte ni quise leerla)
O el que a mi me resultó más realista, más próximo y más maduro, "Sin remisión" de Rosana Briel.
Siempre recomiendo este último porque, me parece que es una buena dosis de realidad para todas las que desean que un Christian Grey las venga a buscar.

Para las demás, nos queda la fantasía, que es un lugar donde cualquier historia nos puede hacer hiperventilar.



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Never Never - Collen Hoover & Tarryn Fisher

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Los mejores amigos desde que podían caminar.
Enamorados desde la edad de 14 años.
Extraños desde esta mañana.
Él hará cualquier cosa para recordar.
Ella hará cualquier cosa para olvidar lastima que no depende de ellos.

El año pasado quise leer esta trilogía pero faltaba publicarse el tercer libro y habiendo conocido el estilo de Tarryn Fisher supe que no iba a soportar la espera.
Así que esperé sin saber de qué iba la historia y ahora si... ¡Menos mal que la leí completa y sin demoras!


Mis sensaciones
Al principio cuesta entender lo que está sucediendo y como es una traducción realizada por fanáticos (ya hablé que convertir esos PDF en formato de Kindle es una experiencia demencial), dudé si estaban faltándome palabras o párrafos enteros.
Lo mismo sucedió cuando leí "La oportunista", entonces me tranquilicé porque recordé que la pluma de Tarryn Fisher tiene ese estilo. Un modo de escribir que luego se asimila naturalmente y se disfruta.
Porque ella te golpea con las palabras. Oraciones cortas, contundentes, afiladas. Puñales que saltan de las páginas y se te incrustan en el alma.
Y también descubrí que a medida que iba leyendo, un líquido tibio me envolvía. Salado, como un recuerdo. Como una lágrima.
Claro, Collen Hoover también construyó esta historia y como sucedió en "Ugly love", una tristeza inexplicable, melancólica y peligrosa rondaba cada capitulo, como si fuera una premonición.
Pero no hay explicaciones en esta parte de la historia.

El discurso
Never Never se divide en tres libros muy cortos. Son tres tramos de la misma historia, que incluso lleva el mismo nombre en cada entrega.
1, dos y TRES. La historia se termina ahí.
El discurso que utilizan estás autoras (TAN ESPECIALES) es vertiginoso. No hay introducción para una historia que comienza después de un chasquido imaginario.
Los personajes tampoco saben lo que sucedió y no tenemos a nadie que nos guie en el relato. NADIE
No hay un narrador omnisciente que nos pueda tirar una pista, ni un prólogo que nos ponga en situación.
NADA. Collen Hoover y Tarryn Fisher nos empujan al océano con el mar bravo y agitado.
Entonces el discurso se vuelve adictivo y frenético. TREPIDANTE.


Silas y Charlie despiertan una mañana en su escuela pero no recuerdan nada. No saben ni siquiera sus nombres. No se conocen entre ellos, aunque son novios desde hace mucho tiempo.
Aunque son amigos de toda la vida...
Por miedo a ser tomados por locos deciden guardar silencio e intentar comprender lo que les sucede o al menos rearmar su memoria como pueden.
Rápidamente advierten que a ambos les invade el mismo fenómeno y juntos comienzan una desesperante búsqueda de información.
Su tarea es construir sus vidas como si de un rompecabezas se tratara.



Así, poquito a poco, pieza por pieza, ellos y nosotros, vamos recopilando pequeños datos que nos cuentan una historia. La vida de Charlie y Silas. Su amor.


Los personajes
Son deliciosos. Encantadores!
Fisher y Hoover construyeron personajes originales y atrapantes. Seducen desde el primer momento al lector y su angustiante situación genera una empatía inevitable.
Como testigo muda de su relato, comencé inmediatamente a jugar en su equipo, deseando que descubran todo lo necesario para mantenerse a salvo.
Pero además, la intriga es potente y mientras devoraba las páginas, no pude dejar de fantasear con las posibles causas del estado en el que se encuentran estos dos jóvenes.
Silas y Charlie son estudiantes del último año del secundario. Y aunque pudiera encasillarse este libro como literatura juvenil, les ASEGURO que en ningún momento uno siente que esta leyendo una historia de adolescentes.
La madurez de los personajes como la dramática situación en la que se encuentran, hacen que esta lectura sea cercana tanto para adultos como para lectores más jóvenes.
Charlie es una chica especial y no voy a describir a ninguno de los protagonistas porque lo más adictivo del libro es ver cómo ellos deben indagar para descubrir sus personalidades.
Es un entretenimiento extra acompañarlos en su aventura, y no pienso privarlas de eso.
Sólo diré que Silas enamora pero fundamentalmente, el amor que los une hace que cada uno de ellos sean deliciosos.

Porque a veces, dos personas se encuentran en la vida para complementarse al punto de brillar mucho más que en soledad.

En resumen
El libro me recordó la película "El efecto mariposa", por su vertiginosidad y los saltos en el tiempo. Pero es una lectura entretenida, que se disfruta placenteramente y que se logra incorporar de una manera orgánica.
Lo que al principio me confundía, terminó siendo parte de un sistema para armar el rompecabezas y no sé en que momento, el libro comenzó a leerse solo. Sin parar.
El final...? Es abierto. Desesperante,
Pero no se angustien, que es tan corto el libro que en un par de horas pueden estar leyendo la segunda parte.
Ya la espié y ya estoy temblando, porque estas autoras, te sacuden!
Les recomiendo esta lectura. A pesar de ser una fan traducción y que al convertirla a formato para Kindle queda espantosa... la devore con pasión.
También les sugieron a las reticentes del género "Young Adult" que ignoren esta calificación, porque es más adulto que "young" y porque en definitiva, es una gran historia.
Tiene todo. Misterio, romance, melancolía, intriga, AMOR. Del lindo, del que se ama leer.
Ahora si... las que ya la leyeron pueden babear comentarios pero recuerden no spoilear nada, que aún falta la segunda parte, que prometo reseñar rapidísimo.


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Nada es lo que parece - Mar Carrión

20 comentarios:













Zoe Carpenter ha trabajado muy duro para llegar a ser una periodista de prestigio pero, justo cuando está a punto de conseguir entrevistar a una de las actrices más populares de Hollywood, el periodista de la competencia utiliza sus sucios ardides para arrebatarle la entrevista.
El maldito Nick Rayner, tan atractivo como carismático, arruina su carrera y Zoe termina sus días investigando fenómenos de avistamientos ovni en una revista dedicada a la ufología. ¿Se puede caer más bajo?

Nick Rayner es un profesional reconocido pero tiene un serio problema, y es que acostumbra a meterse en demasiadas camas. Hasta que un día se mete en la equivocada y Nick no solo pierde su trabajo, sino que todos los periódicos importantes le cierran las puertas tras el grave escándalo que protagoniza. Cuando Zoe le ve aparecer por la redacción de «La verdad está ahí fuera», quiere que se la trague la tierra. Su jefe lo ha contratado como redactor y su mesa está justo al lado de la suya.

Pero la situación se complica un poco más cuando emprenden un viaje juntos a Peebles, un pueblo perdido en la geografía de Ohio al que acuden para realizar una investigación ovni. Pero en ese lugar pasan cosas muy extrañas, parece como si todo el mundo se hubiese vuelto loco, incluída ella, que empieza a sentir una atracción por Nick fuera de lo común. ¿Qué está pasando allí? Zoe se topa por casualidad con un entramado que pone en peligro sus vidas y entonces descubre, que nada es lo que parece.

Mar Carrión es una autora que me gusta muchísimo. La admiro por su impecable pluma que nos lleva a descubrir escenarios fascinantes.
La amé cuando leí "Bajo el cielo de Montana" y desde esa lectura no pude quitarla de mis favoritos.
Pero cuando llegó a mis manos esta nueva novela, sentí que mi entusiasmo se desinflaba.
Les diré antes de comenzar la reseña, que recién cuando mi Kindle indicó que ya llevaba leído el 30% del libro, fue cuando comencé a engancharme. 
A partir de ahí, la historia cambió y pude comenzar a disfrutarla. Pero no se compara con los otros libros de Carrión.

Mis sensaciones
"Nada es lo que parece" es un libro corto, que se lee de un tirón y entretiene lo justo y necesario. Es de esos libros que yo llamo "una tarde de lluvia".
Pero cuando lo comencé, lo hice con el ceño fruncido y desanimada, porque supuse que todo giraría sobre un tema, que en lo personal, me aburre muchísimo.
¡Ovnis! ¿? Paso.
Seguí leyéndolo porque recordé "Senderos", un libro de su autoría que me encantó aunque estaba salpicado por un aire sobrenatural (olvidé reseñarlo. Se los debo!) y a pesar de eso, pude disfrutar una historia preciosa.
Supongo, que si estás leyendo esta reseña es porque querés ver si "Nada es lo que parece" puede ser una buena elección para comenzar tu nueva lectura, así que te diré lo que vas a encontrar en esta historia.

El tema
Comienzo por este punto, porque desde su portada se anunciaba un tema que no a todos nos interesa. Platos voladores, ovnis y la ciencia paranormal.
Si eso te aleja, te sugiero que lo ignores.
Zoe y Nick son dos periodistas que acuden a Peebles para investigar un extraño objeto no identificado del que fueron advertidos por un lector de la revista para la que trabajan.
Sólo eso. ¡Por suerte!
Lo que me resultaba desalentador, fue solamente una excusa para contar una historia romántica con toques de suspenso.
Estos dos periodistas se conocieron cuando ambos trabajaban en prestigiosos diarios que competían entre sí.
Una jugada del destino hizo que Nick arrinara una nota que Zoe debía entregar, y esto le costó su trabajo.
Con su carrera casi fulminada, la joven reportera comienza a trabajar en una humilde revista que cubre hechos paranormales, sin siquiera imaginar que en el un futuro, Nick terminaría siendo su compañero de trabajo, cuando un escándalo terminó con su carrera.

En esta propuesta Mar Carrión pone el suspenso como puente para construir una historia romántica que se cuenta de forma sintética y rápidamente.

Dudé a la  hora de clasificar esta novela como romántica, porque tiene un tema secundario de acción y suspenso que es muy contundente y atrapante.
El problema es que el discurso está organizado de un modo tal que al final, lo que rescaté al terminar la lectura fue la historia de amor.
Superados los primeros capítulos, la autora nos sorprende con un tema interesante y con una buena dosis de suspenso en potencia. 
¡En potencia!
Y aquí está la gran falla del libro.

El discurso
El punto débil de esta historia es el poco desarrollo que tiene.
En un punto, logra destacar aún más el poder que tiene la pluma de Mar Carrión, porque tampoco es fácil construir un relato en tan pocas páginas y que resulte tan sólido.
La historia de Nick y Zoe no deja cabo sueltos pero si ganas de bucear más en su profundidad.
Hasta parecería ser un primer borrador, perfectamente escrito, sobre el cuál la autora profundizaría a la hora de publicar la novela.
Pero se publicó así. Breve, compacta y por momentos, rompiendo los mejores climas, con el fin de continuar el relato.
La historia de amor me resultó preciosa y los personajes exquisitos, pero me quedé con ganas de conocerlos mejor y que su relación tuviera más profundidad.
Vuelvo a lo mismo... un libro compactado.

Los personajes
Antes de hablar de la pareja protagónica, diré rápidamente que esta novela tiene muchos personajes pero que de tan pequeñitos no llegan ni a ser secundarios.
Decoran la historia y envuelven a Zoe y Nick para darle marco a la historia que ellos deben contar. Todos están bien descriptos y equilibran el relato, pero no hay profundidad como para destacarlos.
Ahora si, los protagonistas me resultaron deliciosos.
Hacía mucho tiempo que no encontraba personajes tan verosímiles y equilibrados.
Nizck y Zoe se complementan a la perfección, siendo una pareja que al encontrarse, ya sea para trabajar o para amarse, forman un buen equipo.
En lo personal, para mi el amor es eso. Una buena sociedad, un buen equipo... Partners in Crime!

Ambos cargan con sus heridas y cicatrices personales y los dos tienen los temores que cualquier persona puede tener al sentir que pronto deberá exponerse y quedar vulnerable.
Pero Nick es el más decidido de los dos y acorrala a Zoe en el punto justo:

...y yo no estaría esperando con una paciencia que nunca he tenido a que tu necesidad de estar conmigo se haga más fuerte que la de salir corriendo.
—Nick
Tanto Zoe como Nick descubren que es bueno asustarse, porque al final es lo que los hace sentir vivos.
¡Me encantaron!
Lástima que todo es tan rápido, tan compactado y que así como nace se termina al cerrar el libro.
No es una historia que se guarde en la memoria, pero si entretiene en el momento.

En resumen
Esta historia es para leer sin esperar nada de ella.
Realmente es muy pequeña y está tan compactada que se lee de un tirón.
Es lo único malo de "Nada es lo que parece", porque al tener tan poco desarrollo deja un sabor a poco.
Creo que cuando una historia es buena y tiene buenos personajes, vale el esfuerzo de construir el relato con más tiempo.
Este libro es como cuando uno quiere contarle rápidamente a una miga lo que sucedió el fin de semana. Veloz, express y sin contundencia.
De todos modos, es una historia que pude disfrutar y seguramente por eso, reclamo la velocidad del discurso y la falta de más.
Es por eso que le bajo puntos en mi calificación... pero está muy bien para leer algo light.




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