Desde que dejó la universidad y empezó a trabajar como agente de pasaje en una línea aérea, el día a día de Tesa transcurre entre retrasos y cancelaciones. Los horarios intempestivos del aeropuerto la agotan, apenas tiene vida social, no llega a mileurista y vive colada por Roberto, un piloto que no le hace ni caso… aun así, es feliz con su rutina. Un día, tras un desagradable incidente con un pasajero que queda en lista de espera, su pequeño mundo se desmorona. Sin trabajo y sin expectativas de encontrar uno nuevo hace las maletas rumbo a la tierra de las oportunidades. Lo que no sabe es que lo peor está por llegar. Miguel, el encantador y atractivo joven que se ha sentado a su lado en el avión, ¡no es otro que el grosero pasajero del overbooking! Está dispuesta a olvidarse para siempre de él y a empezar de cero su vida en Boston cuando su nuevo amigo, Simone, lo invita a la fiesta de Halloween y, entonces, sucede lo inevitable: empieza a mirarlo con buenos ojos y donde antes había odio ahora hay ¿amor? ¿Será capaz Tesa de olvidar el incidente que cambió para siempre su vida? ¿Será capaz de perdonar a Miguel?

Antes de comenzar con la reseña quiero más o menos explicar con qué criterio la reseño.
En lo personal, siento que una Chick-lit no arroja mucho material de análisis y que es muy limitado lo que tiene para ofrecer.
Sin embargo, su lectura suele aportar momentos de grato entretenimiento y a mi me sirven para hacer un corte entre otras lecturas más profundas o que requieren más concentración.
Con esto no estoy desmereciendo el género, al contrario, todo es necesario y la Chick-lit para mi es un recreo necesario y que se agradece.
Pero obviamente, a la hora de calificarla, las 3, 4 o 5 estrellas que uno le puede dar, no tienen punto de comparación con el puntaje que le puedo dar a obras de otros géneros.
El criterio para calificarla se basa en lo que una Chick-lit puede ofrecer, sin pedirle de más ni justificar sus falencias.

Ahora si, me meto en la chick-lit que leí ayer. Se trata de "No reclames al amor" de Carla Crespo y me tiré de cabeza a su lectura sin siquiera haber escuchado sobre ella.
Es una novela corta, cortísima, que se lee a la velocidad de la luz y que tiene como fin entretener livianamente.

La historia

Me sedujo por su sinopsis que anunciaba un enredo entre un pasajero y la empleada de un aeropuerto y como la autora es empleada en un aeropuerto creí que iba a ser intenresante el tratamiento del tema. De hecho, no me equivoqué.
Tesa y Miguel se conocen el día en que ella lo deja en lista de espera y él no logra acceder el vuelo que le urgía tomar.
Él, furioso, no sólo se comporta groseramente sino que presenta una queja que termina causando el despido de Tesa.
Cuando ella se encuentra sin trabajo decide viajar a los Estados Unidos y comenzar una nueva página en su vida pero el destino la vuelve a reunir con Miguel, que inesperadamente, resulta ser el hombre que la enamora y le permite vivir una increíble historia de amor.

Mis sensaciones

En lo personal, no me llenan mucho estas historias que se narran tan vertiginosamente, pero no siempre el resultado es malo.
Con esta novela, pasé unas horas gratas, entretenida y sonriendo en el final por la dulzura que surgió de esas últimas páginas.

El discurso

No es el fuerte del género. Narrada en primera persona esta novela transcurre a gran velocidad, sin pausas, ni baches y con un rumbo claro que va sin escalas hacia el final.
Por eso se lee tan rápido y se disfruta todo el tiempo. No hay lugar para maravillarse pero tampoco para aburrirse.
Pero el trabajo de la autora es bueno y no se le puede pedir más de lo que este tipo de novelas le permite.

El tema

Es original. Desde la descripción del trabajo en el aeropuerto hasta los conflictos planteados por la autora, la novela tiene todos los condimentos para engancharnos.
Si bien, el conflicto secundario, relacionado con el despido de Tesa me resultó previsible, la historia me mantuvo entretenida hasta el final.

Los personajes

Todos me resultaron muy verosimiles y coherentes pero Miguel fue mi preferido. Pura empatía.
Tesa se alinea con muchas protagonistas del género Chick-lit, siendo una mujer independiente, que ronda los 30 años y que tiene una personalidad directa, chispeante y con las notas justas de acidez.
Él en cambio es el ya conocido exitoso empresario, pero como la Chick-lit no da tiempo a profundizar mucho en nada, no llega a parecerse a ninguno de los ya conocidos.
Es otro hombre que enamora, de manera diferente al resto, pero enamora, quizás por su paciencia y por tener un perfil más bajo dentro de la novela.

En resumen:

Esta Chick-lit es ideal para pasar un buen rato, desconectar la cabeza de todo y relajarnos.
Con un protagonismo absoluto del personaje femenino, con situaciones que son comunes a muchas mujeres y con una resolución de conflictos netamente románticos, "No reclames al amor" es un recreo entre lecturas, que no enamora ni decepciona.
Lo recomiendo para hacer un corte, para leer algo lindo sin muchas pretensiones y cerrar el libro con una sonrisa para luego, olvidarlo.
La pasé bien y me hubiera gustado mucho más si hubiese sido escrito dentro un estilo más romántico y con mayor extensión y profundidad.
Amé a los personajes y el tema del overbooking.
¡Breve y pequeña historia, pero linda!