Después de provocar su despido de la empresa Müller, Judith está dispuesta a alejarse para siempre de Eric Zimmerman. Para ello y para reconducir su vida decide refugiarse en casa de su padre, en Jerez. Atormentado por su marcha, Eric le sigue el rastro. El deseo continúa latente entre ellos y las fantasías sexuales están más vivas que nunca, pero esta vez será Judith quien le imponga sus condiciones, que él acepta por el amor que le profesa.
Todo parece volver a la normalidad, hasta que una llamada inesperada los obliga a interrumpir su reconciliación y desplazarse hasta Munich. Lejos de su entorno, en una ciudad que le resulta hostil y con la aparición del sobrino de Eric, un contratiempo con el que no contaba, la joven deberá decidir si tiene que darle una nueva oportunidad o, por el contrario, comenzar un nuevo futuro sin él.
Pídeme lo que quieras, ahora y siempre es una intensa historia de amor, plagada de fantasías sexuales, morbo y erotismo, en la que los protagonistas hablan cara a cara con la pasión.


Pasadas las 20hrs en Buenos Aires, la ansiedad me consumía al ver que en España ya era 26 de marzo y “Pídeme lo que quieras, ahora y siempre” salía a la luz. Desde el 13 de noviembre del año pasado esperé el momento de continuar con la historia que Megan Maxwell construyó para abrirse paso en el género erótico y por fin pude volver a encontrarme con Jud y Eric.

La historia

Continua luego de que Jud pusiera fin a su relación con Eric Zimmerman. La falta de confianza la dejó con el corazón roto y pese a que Eric intentó remediarlo casi inmediatamente ella no estaba lista para escucharlo.
Los sentimientos en esta pareja siempre estuvieron claros, pero ahora Jud necesita que Eric la convenza. Necesita la seguridad que la mentira de Betta le arrebató.
Así, la autora relata una etapa donde Eric hace todo por reconquistarla y al conseguirlo da paso a un nuevo momento en la historia, donde ambos se trasladan a Alemania, a vivir la promesa de un amor en blanco y negro, jurándose sinceridad ante todo.
Allí, la nueva vida de Jud junto a Eric presenta un gran abanico de situaciones que ponen a prueba la relación, donde más de una vez, España y Alemania se baten a duelo hasta que la confianza se ve mancillada una vez más y otra vez deben recuperar la seguridad en su amor.

Mis sensaciones


“Pídeme lo que quieras, ahora  y siempre” se trató de un esperado reencuentro con personajes que extrañé durante meses y que se habían ganado mi cariño gracias a una impactante historia que había quedado inconclusa. 
De eso se trata esta segunda parte, de volver a disfrutar de Eric y Jud.

Lo bueno, lo que esperé y que lo que volví a encontrar fue el carisma que imprime Megan Maxwell en su discurso. Los personajes que adoré volvieron y me deleité con sus diálogos, sus e-mails, sus peleas y reconciliaciones.
Y fundamentalmente, lo más valioso de esta historia es el amor intenso que existe en esta pareja. El recuerdo de lo vivido en el libro anterior potencia cada tramo de esta segunda parte y son tan cautivadores los personajes y sus sentimientos que al final, ellos están por encima de los puntos débiles del libro.
Antes de ponerme a hilar fino, les digo que me gustó, fundamentalmente porque tomo a la historia como un todo y "Pídeme lo que quieras" es una novela que me gustó muchísimo. ¿Cómo no disfrutar otro libro más que cuente del amor tan intenso entre Eric y Jud?

Si, encontré debilidades. Pero bueno, fue muy larga la espera y eso no siempre es bueno. Esperar tanto la continuación de una historia, inevitablemente nos lleva a esperar mucho y no siempre colma nuestras expectativas. 

Pídeme lo que quieras fue un libro intenso y arriesgado que logró sorprenderme y en el cual la autora se ganó mi admiración. Aplaudí y valoré que no compusiera un personaje traumado ni nada parecido y que con orgullo nos presentara a un hombre que le gusta el sexo, jugar y disfrutar de sus fantasías. Sin más y sin menos.
Aquella historia nos dejó a la espera de una continuación y su final intenso hizo de esta espera una tortura, pero al fin llegó la segunda parte de la historia.

¿Qué van a encontrar en el ahora y siempre?

  “Pídeme lo que quieras ahora y siempre” pronto se convierte en un extenso epílogo, donde la historia se estira con conflictos poco profundos e incoherencias que pusieron a prueba mi paciencia. Sin embargo, no podía dejar de disfrutar de leer más  y más sobre esta pareja que aprendí a querer en la primera entrega.

Superado el conflicto que nos dejó taquicárdicas al finalizar “Pídeme lo que quieras” la calma llega y se instala y el discurso no logra establecer un conflicto sólido que domine el relato.
Me extrañó encontrar muchísimas puntas de conflicto que no se llegaron a profundizar  y terminaron flotando durante toda la novela sin lograr tener el peso necesario para darle a la historia la intensidad y solidez que merecía.
Al decir esto imaginaran que me llevé una decepción con esta tan esperada segunda parte, pero no puedo ocultar lo mucho que disfruté de todas formas volver a estar entre Jud y Eric.
Es que honestamente, los personajes son todo en esta historia, y los había extrañado tanto que pasar unas horas más absorbiendo sus emociones  y sentimientos era suficiente como para no querer soltar la novela y mucho menos terminarla.
Fue tan larga la espera y tan corto el reencuentro…

Esperaba más, mucho más y me encontré con un libro que perfectamente podía resolverse en pocas páginas o extenderse por 200 páginas más.
Es que, en vez de tener un conflicto claro y dominante, Maxwell optó por un discurso que abre un abanico de situaciones conflictivas que los protagonistas deberán resolver en distintos momentos. La historia se estiró y se estiró, hasta llegar un punto en que la incoherencia dominó los últimos capítulos y terminó debilitando una gran historia.
Reconozco que con tal de seguir leyendo más y más sobre Eric y Jud no me importó, pero debo ser lo más objetiva posible y por más que adoro la pluma de Megan Maxwell, estirar tan livianamente el desenlace del libro no hizo más que debilitar el relato de un amor intenso, potente y audaz.

Los personajes

En esta historia son elementales. Seductores por donde se los mire hacen que leer cualquier escena del libro sea un placer. La química entre ellos es cautivante y son lo más importante de la historia.
En este segundo libro encontramos muchos cambios en ellos y en su dinámica vincular. Jud por fin se planta ante Zimmerman y toma las riendas de la relación en la que ambos están comprometidos.
Aquí ella es una guerrera que debe hacerse cargo del presente que Zimmerman le propone y hacerlo funcionar.
La disfruté y la acompañé a cada tramo, viendo como ponía todo de sí para ser feliz con el hombre que ama.
Eric no se queda atrás y vuelca en este libro todo su potencial romántico, como también su frialdad, que pone a prueba el amor y la paciencia de Jud permanentemente.
No puedo dejar de mencionar a Flyn que de tan odioso es delicioso y que es el gran desafío de Jud en Alemania. La pobre mujer debe lidiar con un Iceman grande y uno chiquito.

El lado hot del asunto…

En esta segunda parte se encontrarán un libro que es menos transgresor que el primero, con un nivel de erotismo que se mantiene dentro de la línea trazada por Maxwell pero que no logra impactar como el anterior.
En mi caso personal, eso lo hizo más agradable ya que la cuota de romance sube y se logra un equilibrio entre el morbo y el amor.
Es que el conflicto que dominó el primer libro ya no existe. Jud ahora ama jugar. Eric le mostró una mirada diferente del sexo y ahora es un universo donde el morbo y las fantasías la llevan a experimentar del placer como nunca antes imaginó.
Por lo tanto, el sexo morboso y caliente en este libro es un ingrediente más de la historia que Megan expone sin defraudar.

En resumen:

Esperaba otra cosa, no lo puedo negar, pero amo a esta pareja, su historia de amor morbosa y audaz y podría leer cinco libros más de ellos, porque tienen carisma, química y son atractivos por donde se los mire.
Para mí se desaprovechó un conflicto potente, intenso y conmovedor como lo es la enfermedad de Eric y en su lugar se abrieron otros conflictos que en lo personal me resultaron débiles y superficiales.
Puede que mis sensaciones se deban a tan larga espera y tanta expectativa, pero al final me quedo con ellos, con los personajes que me dejaron boquiabierta en “Pídeme lo que quieras” y que no voy a olvidar jamás.
Adoré de este libro el cambio en el carácter de Jud, creo que realmente se lució y me DERRETÍ con los momentos románticos y las declaraciones de amor que estuvieron tan presentes en el libro.
Por suerte, en esta segunda parte la autora me dio eso: mucho amor y romance.
Lo que no me gustó fue la repetición tan notable en este libro y el debilitamiento de la historia que sufrió un “estiramiento” letal en la última parte del libro.
Hay historias que tienen un final y finales que se cuentan en un segundo libro. También hay un pecado al que muchos autores, editores y editoriales están tentados constantemente.
Es la reseña que más me costó escribir. Quiero tanto a esta historia, a Eric, a Jud y a Megan que me siento triste por el final, quisiera seguir leyendo mil páginas más sobre ellos aunque eso significara estirar y estirar hasta debilitar una gran historia.
Agridulce reseña que a la hora de calificar me baso en la historia en general, aquella que empezó en un ascensor, por los personajes que aprendí a querer y por un estilo a la hora de narrar que me engancha de principio a fin. 
De lo que estoy segura es que a Jud y Eric los voy a extrañar.A ellos les daría 5 puntos. Sacamos promedio entre espera, discurso, personajes y... 

Recuerden que el 16 de abril voy a publicar sus conclusiones sobre el libro y las reseñas que hicieron las participantes de la lectura conjunta del libro