Lunes de agosto. Siete de la mañana: bronca monumental con mi chico; ocho y cuarto: me despiden; nueve y media: sorprendo al muy desgraciado con otra. ¿Qué haríais vosotras, eh? A lo mejor sois más valientes y hubierais cogido el toro por los cuernos… pero como allí los únicos cuernos me los habían puesto a mí lo que cogí fue mi maleta de Prada. ¿Que por qué me largué a Londres? Porque tengo la doble nacionalidad y un piso compartido. Pero no esperaba encontrarme a dos compañeras convencidas de que el amor es para locas, débiles o cobardes… ni a un vecino médico que conseguía que mis braguitas se revolucionaran solo con verlo… ni hacerme amiga de Maria, un ejemplo de superación…, ni a su primo, que resultó ser mi actor favorito y que estaba más bueno que comer con los dedos. Ni descubrir que dejar los problemas en España no significaba superarlos. O que la autoestima no se reinventaba. O que no tenía ni idea de cómo funcionaban los rollos de una noche. ¿Queréis que nos tomemos una copa y os lo cuento con más calma? Id llamando al camarero y pedid una botella de vino: invito yo. Ah, por cierto: me llamo Victoria Adams. No es broma.


Al final vuelvo a clasificar como Chick-lit a una comedia romántica con toques de humor, erotismo y picardía.
Si sigo así, armo un género nuevo, como para sentirme más a gusto, porque eso de Chick-lit, no me gusta ni un poco.

Definición de Chick-lit:
Género dentro de la novela romántica, que actualmente está en auge, escrito y dirigido para mujeres jóvenes, especialmente solteras, que trabajan y están entre los veinte y los treinta años.
Estas novelas atraen por su frescura y su forma de afrontar ciertos temas tabú.

¡No me gusta!
De ahora en más, cuando vean una ficha mía que dice Chick-lit, interpreten lo siguiente: novela romántica, fresca, con toques de humor, (¡¡¡ese humor que tenemos entre amigas!!!) y donde se tratan temas que son cercanos a nuestra realidad.
Puede ser más tirando a la comedia, puede ser más o menos "hot", pero lo que seguro resultará es que tendrá un ritmo ágil de lectura y será muy actual.
Ohhh... creo que voy a armar una entrada explicando mi modo de clasificar las lecturas, porque quizás, dos años después, no entienden mi sistema.
Pero lo que si sé es que muchos descalifican el género "Chick-lit", porque claro, deben leer como yo esa definición de "mujeres que trabajan y son solteras" y simpático no resulta.
Entonces, pueden perderse autoras como Betacoqueta o Sara Ballarin o en este caso Brandy Manhattan.
Si, definitivamente, un día explico mis fichas y calificaciones... (risas)

Ahora volviendo a la reseña:

Mis sensaciones


Esta chick-lit o como quieran llamarle, es entretenida, fresca y sexy. Me reí mucho en distintos capítulos. Y cuando digo que me río es con ruido y a pata suelta.
El año pasado, una querida amiga estaba leyendo esta historia. Fuimos a cenar y cuando nos contó cuál era el título de su novela de turno, aclaró: "No sé porqué le pusieron un título tan bobo, pero la historia está buenísima".
Y si... ¡si a todo!

El discurso

Brandy Manhattan comienza esta historia con un discurso vertiginoso, que en las primeras páginas, apabulla un poco.
Pero como siempre sucede, uno se ajusta el cinturón y termina acostumbrándose al ritmo propuesto por la autora.
Con un lenguaje coloquial y con los aditivos originales que le suma la voz de la protagonista, esta comedia romántica me arrancó grandes carcajadas.
La autora utilizó todas las herramientas propias del género y dotó al personaje de una personalidad tan potente que terminó siendo la gran voz del relato.
También lo fueron sus remeras, porque Victoria tiene por costumbre imprimir grandes declaraciones en sus camisetas.

Si un hombre te dice que necesita espacio, déjalo afuera
♥ ♥ ♥

Si pretendes metérmela hoy, quizá tenga un orgasmo

El humor es el gran carril por donde se desarrolla esta historia pero también hay cuota de misterio, ya que el personaje masculino es tan reservado con su vida privada que termina enloqueciendo a la protagonista, que sólo quiere saber, qué es lo que pasa con su hombre perfecto.
Lo más sorprendente es que Brandy logró sumarle al humor y la intriga la dosis justa de emoción, dotando a esta historia, de pasajes donde los sentimientos cobran un protagonismo absoluto.
Sensibilidad, situaciones hilarantes, un toque de intriga, (de la buena) y romance.
Pero falta algo más que encontraremos en el discurso de esta historia: erotismo.

Los personajes

¡Amé a los protagonistas!
Victoria es disparatadamente irresistible. La amás desde el primer minuto.
Verborrágica, ocurrente, vertiginosa e impulsiva. Es la versión más privada de nosotras mismas, la más pública de nuestras amigas y la más sensible de nuestras hermanas.
Victoria es como muchas de nosotras, la diferencia es que tiene una historia adictiva para contarnos.
A Victoria le pasa TODO. Llora, le rompen el corazón, vuelve a empezar, mete la pata, se enamora, se frena, entrega, siente, ama y se defiende.
Esta protagonista es la mujer perfecta con todas sus imperfecciones y con un carácter tan gracioso y disparatado que la hace adorable.
Ashley es el vecino del edificio al que se muda Victoria cuando llega a Londres. Es médico, es guapo, es seductor, es irresistible... es ¡PERFECTAMENTE PERFECTO!
Desde la primera frase que sale de su boca, quedé perdidamente rendida a sus pies.
Pero a medida que transcurre la historia, Ashley se convierte en un personaje con diferentes matices, cada vez más profundos, más irresistibles y más atractivos.
A su embriagador atractivo y su narcótica seducción, se le suma una personalidad que corta la respiración y unos sentimientos que desbordan inteligencia emocional.
Es como dije, el hombre perfecto. Aunque durante todo el libro, desconocemos mucho de él y nos volvemos locas, tratando de entenderlo. Se los aseguro.
Los personajes secundarios son variados pero todos son perfectos para la historia, porque sin dudas, esta autora sabe componer personalidades.
No puedo dejar de rescatar al personaje de María. Una cachetada de emoción y admiración. La amé y me emocionó desde el comienzo hasta el final. Su personaje abre un eje nuevo en la historia y llena de emoción el resto de la historia. Ya verán.
Pero además, es un punto de inflexión en la historia que marca el estilo discursivo de Brandy Manhattan. Todo lo que tiene que suceder, sucede. Inevitablemente. La magia está en cómo lo vivimos o cómo lo contamos. Y ahí la autora mostró su chispa.

En resumen

Esta historia puede que tenga un título "bobo" o una sinopsis que en realidad no ayuda mucho para animarse a leerla.
¡Les ruego que se animen!
Y les aseguro que van a reirse mucho, van a sentir muchísimo más y van a desear. TODO
Cuando terminé el epílogo quise seguir leyendo. Extrañé esta historia y sus personajes y me dejó una sensación plena que me hizo extrañarla más y más.
La clave de esta historia está en el discurso y en los personajes, dos grandes logros de la autora.
La manera en que se cuenta esta novela, hizo que la disfrutara tanto que quisiera volver a leerla, porque eso significaría pasar un momento genial.