Para una mujer como Samantha, recibir propuestas de matrimonio es como el pan nuestro de cada día. Ella sabe perfectamente cuál es el motivo por el que despierta tanto interés. Es la heredera que puede ayudar a un don nadie a dar un salto cualitativo en el escalafón social o sencillamente aportar una buena dote a algún otro heredero deseoso de aumentar su riqueza. Pero es consciente de que ninguno de la larga fila de «pasmarotes sin sangre» que la invitan a salir ve más allá, no la ven como la mujer que es. Por lo que rechaza diplomáticamente sus propuestas y se ha resignado a estar sola. Hasta que tropieza con un hombre que es todo lo contrario a lo que está acostumbrada. No es para nada amable, ni considerado, ni la llevará a cenar ni mucho menos al altar. ¡Es perfecto!

De Noe Casado he leído todos sus libros pero fue el primero, Divorcio, el que me llevó a conocer sus otras obras. 
Tanto me había gustado esa novela que, aunque encontré ciertas fisuras, aposté por el trabajo futuro de Casado. Pero ninguno de los demás logró convencerme del todo.
Ahora llegó a mis manos su última obra, “A contracorriente” y comencé a leerla sin averiguar mucho sobre la misma.
Lo primero que me pasó es que me sorprendí al ver que transcurría en el año 1927 y de pronto tuve la esperanza de que Noe Casado volviera a sorprenderme en el romance histórico, de un modo tan entretenido  como lo hizo con Divorcio.
Y seguido de ese pensamiento vino la sorpresa más grata: la protagonista de esta novela es la hija de Samuel Boston y Maddy, aquella pareja que adoré en el primer libro que leí de Casado. Mi preferido.

La historia

Nos presenta a Samantha Boston, el día en que ella cumple 25 años y sus padres (muy queridos por mi) celebran sus bodas de plata. (¿recuerdan el final de “Divorcio”?)
Mientras su hermana Gaby sólo sueña con casarse y tener hijos, su hermano Alfred en ejercer la medicina, Samantha centra su atención en suceder a su padre en los negocios, rechazando a los hombres que le proponen matrimonio y desestimando que la vida de casada sea para ella.
Su padre la prepara para liderar el negocio de la familia y para eso debe trabajar con un joven abogado al que no soporta y con el que cada dos palabras que cruzan hay un enfrentamiento en puerta.
Por un mal entendido, Samantha descubre el mundo secreto y privado de James y lo sorprende pidiéndole ser parte del mismo.

Mis sensaciones

La alegría al descubrir que volvía a encontrarme con Maddy y Samuel duró poco y dio paso a una extraña sensación provocada por la trama de la novela que si bien era atrapante, presentaba ciertas grietas que me frustraban.

Claramente el estilo de Casado no me devuelve aquello que encontré en “Divorcio” y “A contracorriente” me resultó el borrador de lo que podría ser un buen trabajo.
Si bien la historia tiene gancho y entusiasma a la hora de leer, el discurso no resulta sólido.
Empezando por la ambientación, allá por 1927, pero sin ningún rigor histórico que la sostenga y pasando totalmente desapercibida. Realmente, podría ser una historia que pasó ayer y el resultado es el mismo. Todo el tiempo uno debe recordar que los hechos se producen en 1927, aunque tengamos la sensación de estar en una época contemporánea.
Por lo tanto, haya sido o no su intención, A contracorriente no es una novela histórica, es una historia que arbitrariamente transcurre a finales de los años veinte pero que no logra imprimir la época elegida por la autora.

El discurso

El primer tercio del libro se caracteriza por los diálogos agitados entre los personajes, la tensión y la pelea que ya es típica de Casado.
Sin sentimientos ni emociones, la historia se abre y transcurre en este primer tramo de un modo hostil y hasta agresivo, sin tener tampoco un sólido motivo que sostenga las situaciones expuestas por la autora.
En el medio comienza a aligerarse el tono y los personajes se relajan un poco, permitiéndonos hacer lo mismo a nosotras como lectoras, porque ya tanto duelo verbal resultaba agotador.
El desenlace, tirado de los pelos y con vueltas sin sentidos nos lleva a un final que no sabemos del todo si es feliz o si era lo que realmente deseaban los personajes.
Es que de tanta vuelta se pierde el eje y en la tarea de llenar unas cuantas páginas el relato pierde peso.

Como dato de color, Casado vuelve a mencionar aquel reloj y la dedicatoria de Maddy, que nadie sabe de qué se trata y al parecer seguiremos sin saberlo.

Los personajes

En cuanto a los secundarios, aparecen sin pena ni gloria y algunos de ellos como Sebastian, Gaby y Frank, están para dejar caminos abiertos que no se resuelven.
Los protagonistas en cambio están más definidos pero no logré empatizar con ellos. Es que al discurso de Casado le falta coherencia y versosimilitud y por más atractivos que resulten o irritantes, en algunos casos, les falta realismo y motivos claros para actuar como actuan.
El personaje de James  intenta ingresar en el grupo de los "galanes sombreados" como Grey, pero resulta algo forzado.
Samantha es una contradicción en persona y uno termina siguiéndole la corriente para no agotarse tratando de entenderla.


Aclaro que en los datos técnicos del libro, está clasificado como "Novela Romántica" pero para mi, es más sexo que otra cosa, justificándolo con toques de romance (toquecitos).
Por lo tanto, para que en el blog haya una orientación más clara, la CLASIFIQUÉ como ERÓTICA. (aunque no erotice)
Hay un poco de BDSM y escenitas hot. (que no me convencieron)


En resumen:

Es una historia que de estar bien contada sería mucho más interesante. Una buena idea que no se condujo con coherencia  y que sólo sirve para pasar el rato.
Lo siento, tenía muchas ganas de que me encantara, pero no pasa de la media y deja cosas libradas al azar que deslucen el trabajo.
Sigo rescatando a Divorcio y ahí me quedo, y resumo esta lectura diciendo que el libro debería llamarse "Sígueme la corriente", porque a Noe Casado no le puedo seguir el rumbo con coherencia.
Para pasar el rato y nada más.