Leningrado, 1941:
La guerra parece lejana en esta ciudad de antigua grandeza, donde espléndidos palacios y avenidas señoriales hablan de otra época, cuando la ciudad era conocida como San Petersburgo. Dos hermanas Tatiana y Dasha Metanov, comparten un minúsculo apartamento con su familia. La vida es dura, pero todavía hay cabida para soñar y amar. Todo cambia cuando un comunicado de la radio informa que Alemania ha invadido la URSS. Ese día Tatiana conoce a Alexander, un joven oficial del Ejército Rojo de misterioso y turbulento pasado. Tatiana siente que se embarca en un camino de amor tortuoso, de sacrificio y negación, pues Dasha también está enamorada de Alexander. Cuando el ejército alemán bloquea la ciudad en el duro invierno, los amantes se encontrarán atrapados en los vaivenes de la historia, y deberán entablar tina indómita lucha para realizar su amor y lograr la libertad.



Estoy sin palabras. Una de mis autoras preferidas, Florencia Bonelli recomendó este libro con mucho entusiasmo. De ahí en más no paré de escuchar increíbles críticas y todas se han quedado cortas.
¡ES LA MEJOR NOVELA QUE LEÍ EN MI VIDA!


En el “El jinete de bronce” Paulina Simons, su autora, dedicó más de 700 páginas para construir una historia de amor INCONMENSURABLE. Con este primer título comienza la trilogía que se completa con: “Tatiana y Alexander” y “El jardín de verano”
Es un libro gigante, más allá de la cantidad de páginas. Paulina Simons talló con una generosidad autoral suprema, una historia que no olvidarán jamás.

La historia

Todo comienza en junio de 1941, cuando los ciudadanos de la Unión Soviética son informados del ataque alemán.
Tatiana es una niña que está a punto de cumplir diecisiete años y su inocencia no llega a comprender la magnitud de la noticia recibida.
Cada uno de sus comentarios y acciones aquel día, describen la pureza de su alma y la inocencia de unos ojos que no conocen la guerra.
Eso mismo descubrió el teniente Alexander Belov cuando la vio aquel revolucionado domingo, tomando un helado mientras todo Leningrado corría a buscar provisiones.
Las miradas de ambos quedaron ancladas y se unieron en una intimidad eterna, tácita e incomprensible.
La inocente Tatiana no hubiera podido evitar todo lo que el futuro le deparaba aunque hubiera tenido la experiencia de una anciana, pero la guerra, el destino y el amor pusieron fin a su mundo puro, luminoso e inocente.
Luego de haber compartido un día juntos, Tatiana no sabía decodificar lo que su corazón sentía, pero al llegar a su casa y descubrir que su Alexander era el hombre del que su hermana Dasha estaba enamorada tuve que aprender de golpe que el amor no siempre es fácil.
Más allá de la razón, de lo correcto y de lo conveniente, Tatiana y Alexander deberán luchar contra sus sentimientos al mismo tiempo que luchan por sobrevivir.
El domingo 22 de junio de 1941 comenzó la guerra entre Stalin y Hitler y también nació un amor imposible que deberá batallar sus propias guerras, entre los bombardeos, el hambre y el frío.

Mis sensaciones:

¡Estoy extasiada.!
El jinete de bronce es un libro que comienza siendo enorme y continua creciendo cada vez más. Llegó un punto en que ya estaba empachada de tanta majestuosidad y me preguntaba cómo era posible que aún faltaran 200 páginas para terminarlo y dos libros más.
¿Cuánto más grande podía ser esta historia?
Lo acabo de terminar y tengo una alquimia de emociones en el pecho. He sido testigo de una historia dentro de la historia misma. Un relato que crece y no nos priva de nada.

Paullina Simons divide la novela en cuatro partes y cada una de ellas  tiene sus propias etapas. No hay una sola página de más en esta historia. Ni una. Cada palabra y cada párrafo tienen un peso  y una solidez maravillosa y sin darnos cuenta acompañamos a los personajes por los más tristes y conmovedores escenarios.
Fue un placer de leer un libro donde todo es riqueza y creación, donde no hay recursos desperdiciados ni distracciones, donde todo está compactado en la majestuosidad de la pluma de Paullina Simons.
Les voy a contar con lo que van a encontrarse en este libro sin spoilers, sin privarlos de lo que el libro guarda para ustedes, pero de acá en más les diré de lo que van ser testigos:

Un gran trabajo autoral:

Narrado en tercera persona, “El jinete de bronce” es una línea de tiempo imaginaria, un camino con sus escalas y descansos, que narra la historia que escriben Tatiana y Alexander desde el primer día en que se ven.
Dividido en cuatro etapas, el discurso de Paullina Simons describe un año en la vida de los protagonistas.
Hay muchas historias de amor narradas en tiempos de guerra, pero aquí nos encontramos con una guerra dentro de una gran historia de amor.
Sin embargo, el trabajo de investigación que la autora realizó para narrar la situación bélica que azotaba Europa, enfocándose en Leningrado, como también la intimidad del comunismo, son de una excelencia destacable.
No se siente el peso de la información histórica en ningún momento del relato, y aún así su rigor documental es absoluto.
Con una simpleza más que agradable, la autora nos interna en la realidad social y bélica con el sencillo relato de un hecho cotidiano.
En el día a día, entre junio de 1941 y marzo de 1943, absorbemos la crueldad, el dolor, el frío, el hambre, la impotencia y la dureza de la guerra, como ningún manual escolar podría transmitirnos.

El poder descriptivo de Paullina Simons maravilla, como también una capacidad extraordinaria para transmitir las emociones más grandes sin caer en golpes bajos ni sentimentalismos.
Alguna vez dije que no quiero llorar a mares al leer. Tampoco recuerdo haber leído cosas tan dolorosas como en “El jinete de bronce” sin embargo no lloré. Tengo las emociones ahogándome, pero no me derrumbé en un mar de lágrimas. El poder de Simons hizo que la emoción se instalara en mí y me acompañara todo el relato. Absorbiendo toda la historia, respirando con los protagonistas y haciéndole frente a su destino. Como ellos lo hicieron.

Los personajes:

En esta novela hay muchos personajes y cada uno de ellos toca la vida de los protagonistas de un modo u otro.
Toda la sociedad rusa es una gran protagonista dentro de esta historia y dentro de ella se encuentra la familia de Tatiana, Los Metanov: Irina y Georgi, los padres, su hermano mellizo Pasha y Dasha su hermana. Todos viven en una habitación y en otra, los abuelos.
Los soldados que componen el círculo cercano Alexander también ayudan a construir esta historia, pero es Dimitri el personaje secundario encargado de darle a sus destinos un giro significativo.
Hitler y Stalin y sus ideas políticas son los personajes que tácitamente sobrevuelan la historia pero son Tatiana y Alexander los que hacen de esta novela una historia GIGANTE.

TATIANA es un personaje encantador. A lo largo del libro veremos los cambios que se producen en esa niña que conocimos en las primeras páginas y seremos testigos del coraje, la fuerza, la capacidad infinita de amar y la generosidad que hay en ella.
Cuando se rompe el pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, Tatiana estaba por cumplir diecisiete años. Su mundo giraba en torno a los libros, jugar con sus hermanos y amigos, dormir un poco más y tomarse un rico helado. Cuando los mayores intentaron explicarle el futuro que se avecinaba ella no llegó a comprenderlo. Su inocencia, su picardía y su frescura eran indiferentes a la guerra próxima.
Desde que anunciaron la invasión por radio, Tatiana vivió las últimas semanas de inocencia.


—Crecí, Dasha -le contestó Tatiana para sus adentros-. En algún lugar entre el lago Limen y el comienzo de la guerra, la niña se hizo mayor.

Seremos testigos de este doloroso pasaje de niña a mujer, sorprendiéndonos con la fuerza de su interior.
Desvalorizada por su familia, abnegada y solidaria para con todo el mundo, Tatiana sólo conocerá de pérdidas durante este año, sólo habrá una cosa que será su gran tesoro: conocer al verdadero y único amor.

ALEXANDER:
El soldado herido, el soldado perdido, el soldado acorralado que encuentra en Tatiana la sanación, el rumbo y la salida.
Alexander es un sobreviviente mucho antes de que estalle la guerra pero al conocer a Tatiana queda atrapado para siempre en la vida que necesita dejar.
Un hombre de pocas pero solidas palabras, que se enamora a primera vista de una adolescente que le está prohibida.
Fuerte y seguro, como pocos hombres, con una escala de valores conmovedora y un instinto de supervivencia que lo acompaña desde pequeño, Alexander trata de sortear los obstáculos a medida que se le presentan, quedando atrapado en sus decisiones pero manteniendo en su interior la promesa de amar a Tatiana para siempre.

Tatiana y Alexander:

Dos personas que se encontraron en el peor momento, silenciando el  amor que estallaba dentro de ellos, privándose por el bien de los demás.
Hubo un momento, un breve instante donde podrían haber doblado su destino, pero ese momento pasó y quedaron atrapados en la mentira, en la estafa y en la latente traición.
Decidieron lo que su conducta les marcó. Ella sacrificó su amor por el bien de su hermana, él no se animó a comprometer la vida de Tatiana y así, victimas de sus propias virtudes, sufrieron en silencio en medio de los bombardeos, la necesidad de amarse sin límites.
En una sociedad sin lugar para la intimidad, donde dos familias podían vivir en una habitación, Tatiana y Alexander redefinen la palabra intimidad. El roce de una mano al servir el té, las miradas que guardan las palabras no dichas, el dolor de la indiferencia fingida, son parte de la primera guerra que deben enfrentar los protagonistas.
Ambos construyen un espacio pequeño y escondido donde alojar el inmenso amor que hay entre ellos. Un amor que intenta robarle minutos a cada encuentro, que atrapa miradas cómplices y que guarda en secreto la intimidad más grande.

Hubo un momento en que odié a Alexander. Un momento en que mis sentimientos para con él estaban tan confundidos como los de Tatiana.
Sin adelantarles nada, hubo un momento en que la relación entre Dasha y Alexander me repugnó. Estaba indignada, dolida y mi simpatía por él cayó en picada.
Luego entendí que todos eran presos y víctimas de aquel primer momento entre Tatiana y el teniente Belov donde cambiaron sus vidas.
Cuando Tatiana priorizó la felicidad de Dasha por sobre la suya era una niña y no imaginaba lo que iba a suceder. Con ese renunciamiento ambos fueron condenados a seguir mintiendo y a rendirse ante el destino esperando que al fin les sonriera. Sobrevivir, seguir adelante hasta que la suerte cambie.

El amor en tiempos de guerra.

Como dije anteriormente, el trabajo autoral de Simons es impecable y acá, en una noche calurosa de enero porteño, tirité de frío en las noches blancas de Leningrado.
Es un libro muy amplio, que abarca muchos temas y de ellos se desprenden otros, pero independientemente de cada uno de ellos, es importante destacar cómo Tatiana y Alexander se funden dentro del contexto.
Como si se tratase de un traje camuflado, su amor trata de pasar inadvertido entre la realidad que los golpea diariamente. Como si fuera un ser autónomo, el amor de Tatiana y Alexander lucha por sobrevivir.
La mejor manera de descubrir la realidad de la guerra es a través de los ojos de Tatiana que con el paso de los días fue perdiendo su infancia y la fotografía que tenía del mundo cambió para siempre.


—El mundo se ha transformado en un momento. —Eso parece.

La guerra le mostró un mundo que no conocía pero también le mostró lo que la humanidad esconde. Descubrió otro rostro en sus afectos, en su familia, en sus vecinos. Descubrió con dolor su propia esencia.
La guerra explota en la vida de Tatiana y en nuestras manos al pasar las páginas. El hambre, el frío y el dolor se torna infinito, indescriptible y lo que no podríamos siquiera imaginar, Paullina Simons nos lo imprime en cada tramo de la historia.

La medida del dolor:

Siempre pensé lo sorprendente que es el rostro como mapa de la vida. ¿Les pasó de ver gente muy joven con rostro de viejo? Las veces que me pasó coincidió que la vida de esos rostros era o había sido muy sufrida. También noté como sus reacciones ante el dolor eran distintas. “El dolor te curte”, pensé.
Algo sorprendente en “El jinete de bronce” es justamente eso. Notablemente atestiguamos la adaptación al dolor. Llega un punto en esta línea de tiempo emocional que trazó Simons en que el dolor más grande es aceptado y cargado al hombro con una resignación dolorosísima. La realidad es que hay que sobrevivir y seguir adelante, sin permitirse ni siquiera, llorar.

Tratando de resumir una historia inmensa:

Sé que mi reseña ha sido extensa, pero el libro, les JURO, que admite mucho más. Me guardo un millón de cosas que quisiera compartir con ustedes sobre este libro, pero no quiero ahogarlas en mi reseña.
En “El jinete de bronce” van a vivir un gran amor, se los aseguro. Lo sienten, lo sufren, lo aman hasta el último párrafo.
También van a palpitar la cruda realidad que acompaña el relato, todo con un trabajo perfecto de Paullina Simons, una autora que me sorprendió por su entrega  y su capacidad narrativa soberbia.
Lo recomiendo sin dudarlo un segundo asegurándoles que nunca se van a olvidar de esta novela que les va a consumir muchas horas de lectura, pero que no van a poder soltarla.




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