Caleb es un hombre con un singular interés por la venganza. Secuestrado cuando era niño y vendido como esclavo por un mafioso hambriento de poder, no ha pensado en nada excepto la venganza. Durante doce años se ha sumergido en el mundo de los esclavos de placer buscando al hombre que él considera responsable en última instancia. Finalmente, el arquitecto de su sufrimiento ha surgido con una nueva identidad, pero no con una nueva naturaleza. Si Caleb consigue acercarse lo suficientemente para atacar, debe convertirse en la misma cosa que aborrece y secuestrar a una hermosa chica para entrenarla para ser todo lo que él fue una vez.

Olivia Ruiz de dieciocho años acaba de despertar en un lugar extraño. Atada con los ojos vendados y solo una tranquila voz masculina para darle la bienvenida. Su nombre es Caleb, aunque él exige ser llamado Amo. Olivia es joven, hermosa, ingenua y testaruda a más no poder. Tiene una oscura sensualidad que no puede ser escondida o negada, aunque ella intenta conseguir ambas cosas. A pesar de que tiene miedo del fuerte, sádico y arrogante hombre que la tiene prisionera, lo que mantiene a Olivia despierta en la oscuridad es su indeseada atracción por él. 

ADVERTENCIA : Este libro contiene situaciones muy perturbadoras, consentimiento dudoso, lenguaje fuerte y violencia gráfica.

Creo que este es uno de los libros que más me han insistido para que lea y reseñe, pero la primera vez que lo leí, nadie me lo había recomendado.
Llegué a él navegando entre tantas páginas que recomiendan libros y lo leí de un tirón. 
Fue en el 2013 y nunca lo reseñé porque no sabía qué decir...
Ya desde el momento en que leí la advertencia, comencé a leerlo con una sensación de opresión, aunque no pude soltarlo hasta el final.
Lo que sucedió es que había un final abierto y mientras esperaba la segunda parte perdí el interés.
Ahí comenzaron a pedirme que lo leyera, que lo reseñara y a recomendarlo con distintos grados de entusiasmo. Pero como siempre, yo no elijo el momento para leer un libro, ellos me encuentran.
Y esta semana, Caleb me encontró. Dispuesta.

Mis sensaciones

Lo que sentí al leer un libro no es lo mismo que experimenté al leer la continuación, por lo tanto, sepan que es una trilogía que va cambiando sus climas a medida que la historia transcurre.
En "Cautiva en la oscuridad" me encontré prisionera de una emoción tensa, oscura y fría, y eso hace que tanto el título como la portada de este libro sean perfectos.

También sentí inquietud al encontrarme con escenas donde la autora, claramente se proponía erotizar al lector. 
En un principio, el rechazo hacia Caleb y sus acciones eran un impedimento para encontrar erotismo en la trama, pero como dije, a medida que la trama crece, las sensaciones cambian.

El consentimiento dudoso

La advertencia que podemos leer al comenzar el libro, dice: "contiene situaciones muy perturbadoras, consentimiento dudoso, lenguaje fuerte y violencia gráfica", y creo que todos deben tenerlo presente antes de leerlo.
Pero también, es una advertencia que predispone de cierta manera y al final, en mi caso, debilitó la impresión negativa que podía causarme.
La primera vez que lo leí, sentí más angustia que otra cosa, el mismo sentimiento que experimenté cuando Christian Grey azotó a Anastasia con el cinturón, al finalizar el primer libro de la trilogía.
No encontré nada que me perturbe y nada que me afectara emocionalmente, y eso también quiero que lo tengan presente antes de leerlo.
Sin embargo, aunque me entretuvo la lectura, me resultó más interesante saber cómo terminaba la historia y tuve que contener la respiración en algunos tramos angustiantes, porque el tema que trata la obra es repugnante.
Quiero decir, firmemente, que los párrafos de esta historia no me dañaron en lo más mínimo. Lo que si me asquea de forma contundente es el tema que la autora MUESTRA en esta historia: el tráfico de personas. En este caso, para fines sexuales.

Y el consentimiento dudoso apareció, cuando comencé a sentir empatía por Caleb, el hombre que secuestró a Livvie, una joven de 18 años.

La fantasía y la justificación

En el mundo de las fantasías el juez no tiene lugar.
Lo que un hombre o una mujer recreen en su mente para sentir placer es sólo un instrumento para un fin. En lo personal, no me importa en lo más mínimo cómo alcanzan el goce, siempre y cuando no dañen a otro. Después, si hay alguna patología psicológica o emocional que no es buena, es materia de profesionales y no me ha tocado lidiar con ninguna. 
Entonces, el que se excita con zapatos, o mirando, o azotando... (¡o lo que sea!), verá cómo manejar sus estímulos, y quien que se encuentre con una pareja así, verá si lo toma o lo deja. 
Pero el morbo está presente en las fantasías de todos, en distintos grados y con distintos matices y es parte de nuestra intimidad.
El morbo de lo que está prohibido, lo que no debemos disfrutar o que otro fuerce lo que uno no se anima a dar, fueron llevados a la ficción de diferente manera a lo largo de la historia, porque funciona. 
Pero en esta oportunidad C.J. Roberts construyó una historia con una base tan despreciable que resulta polémica.
El vínculo entre Caleb y Livvie es prohibido. Esta prohibido secuestrar a una persona, someterla y violarla. Sí, Caleb hace todo eso.
Está prohibido vulnerar la seguridad física y emocional de un ser humano.
Y si... Caleb lo hizo.
Está prohibido vender a un ser humano. 
Golpear... reprimir... romper a otra persona.
¡Si! Eso también sucede.
Pero también está prohibido sentir placer cuando se es forzado.
También está prohibido desear a nuestro secuestrador. Necesitarlo.
Está prohibido enamorarse de quien nos hizo todas estas cosas.
Y eso también sucede mientras Livvie está en la oscuridad.


C.J. Roberts NO construyó una historia para
concientizar sobre el tráfico de personas.
De haber sido así, el libro estaría en
otro estante de las librerías.
Roberts en cambio, quiso que
te enamores de Caleb.
Y que al final, esta fuera la historia de
un amor prohibido.

Todas y cada una de nosotras hemos encontrado a lo largo de nuestra vida una historia donde la mujer justifica al hombre que ama. 
La mujer golpeada, la mujer no amada, la mujer de un marido infiel... Christian Grey es la justificación misma de una conducta que para amarla hay que adornarla mucho.
Bueno, en esta oportunidad, C.J. Roberts decidió ir a los extremos.
Caleb es un hijo de puta.
Con una historia, que quizás puede amortizar su condena, pero repudiable de todos modos.
Sin embargo, Livvie se enamoró.

Los personajes

Caleb es un personaje que comete acciones atroces y sin embargo, cautiva. Es inevitable justificar cada una de sus crueldades y desearlo.
Uno lo desea convertido, transformado y corregido.
Es un personaje que en teoría esconde un gran corazón, aunque el mismo avisa que no tiene ninguno. Es el hombre que Livvie quiere cambiar.
En el primer libro poco se sabe del pasado de Caleb. Sólo lo necesario para comprender que el tiene un plan de venganza trazado y Livvie es necesaria para llevarlo a cabo.
Tiene sus razones para cometer la atrocidad que hizo con ella y sus "valores" le impiden dar marcha atrás.
Su lealtad hacia Rafiq, el hombre que lo rescató años atrás, es más fuerte que los sentimientos que Livvie le provoca y entonces él también se encuentra en una encrucijada.
Al igual que nosotras, que no sabemos si relajarnos ante la ficción y desearlo como Livvie o seguir condenando sus atrocidades.

Livvie es una joven inocente que ya estaba rota antes de que Caleb la secuestrara. Ya había sido herida por su familia y se sentía abandonada en el mundo.
Sin embargo, cuando se despertó en un lugar desconocido, privada de su libertad, comprendió que todo el dolor que sentía estando en su casa, no se comparaba con lo que estaba viviendo.
Toda su vida buscó ser aceptada por su madre, y eso le confiere un carácter sumiso, sin embargo, luchó como una leona para conquistar su libertad.
Cuando no logró liberarse físicamente, comenzó su tarea de mantener libre su parte emocional y combatió los intentos de Caleb por romper su alma.

En resumen...

Todo lo que sentí en este libro, cambió cuando comencé a leer el segundo. Quizás yo también caí en las redes de Caleb, o en los artilugios de la autora para construir un relato repudiable con un protagonista que seduce.
Pero les diré que el libro está bien escrito, de no haber leído el segundo, no rescataría mucho de esta primera parte, pero debo reconocer que la autora hizo un gran trabajo, porque si ninguna cruza los dedos por la redención de Caleb, al menos habrá tenido un momento de duda.
"Cautiva en la oscuridad" cuenta la historia de un cautiverio. No pretendan corazones y flores porque en esta "realidad" no las hay.
Quizás hay un síndrome de Estocolmo... quizás eso le sucede a Livvie... ¡Tal vez eso nos pasa al leer esta historia!
Si no quieren sentirse inquietas con una historia incómoda que intentará enamorarlas justificando lo injustificable, no lean este libro.
Si quieren una historia con aristas complicadas y entretenerse tratando de ver cómo se llega a un final, esta es una historia que las puede secuestrar.

La segunda parte, tiene una estructura totalmente diferente y muchas revelaciones que ponen todo en otra perspectiva. Si se aventuran con el inicio de esta historia, les recomiendo que sigan hasta el final.
Porque llega un punto que uno ya no recuerda, cómo fue Caleb al comienzo de la historia. ¿Justificación? ¿Absolución? Síndrome de Estocolmo.

C.J. Roberts lo intenta sin cansarse... y el síndrome de Estocolmo... ¿llegará?

Por último, y porque lo creo necesario, aclaro que la historia no me perturbó, no encontré escenas dañinas ni mucho menos. Como dije, hemos leído las mismas acciones en manos de otros protagonistas que muchas amaron. El tema es lo grave. Si lo saben leer tomando distancia y perspectiva, no hay nada de qué escandalizarse.
Si van a querer encontrarse con un galán que las secuestre y vulnere, entonces abandonen esta historia y saquen turno con un terapeuta.
Es ficción. Relajensé.