Alexander Masslow es un hombre excéntrico, muy buen mozo y exitoso con las mujeres, empresario de la industria de la moda a cargo de las empresas que la firma de su Padre tiene en el exterior. Llega a la Argentina a controlar los activos de la corporación.
Su relación con las mujeres se resume solo a sexo, cubrir sus necesidades físicas y no implicarse bajo ninguna circunstancias emocionalmente, como el dice su vida es complicada, por eso no puede hacerlo ¿acaso lleva consigo un secreto que se lo impida?
Ana Paula Bianchi es una mujer sencilla, de buen pasar económico, talentosa y de una belleza inigualable, que se dedica a administrar la empresa para la cual trabaja.
En su vida personal ha sufrido una mala experiencia en el amor que la ha marcado a fuego y espada, y se encuentra reacia a involucrarse con nadie, tiene su corazón cerrado a cualquier sentimiento, sencillamente no confía en los hombres, teme que la vuelvan a dañar.
En esta historia el destino jugará sus cartas para que estos dos corazones se crucen y se encuentren.
Paula caerá fácilmente en su juego de seducción, Alexander está acostumbrado a lo quiero lo tengo, pero… ¿será así con Paula también? o Alexander sucumbirá a su extraordinaria inteligencia y belleza.
La gran incógnita es si cupido podrá flecharlos para que se entreguen al amor y puedan vivir felices para siempre…
Pasión, amor, celos, intrigas, orgullo y miedo signarán el futuro de ambos.


Hace un tiempo, Fabiana Peralta me hizo llegar su libro para que lo reseñara.
No tengo mucho tiempo y tardé en leerlo pero cuando una amiga me lo recomendó, comencé con la historia y debo decir que no me gustó.
Mi meta en el blog es reseñar un libro día por medio, algunas personas no registrarán eso, pero otras puede que estén esperando que cuelgue un libro nuevo y el tiempo que le dediqué a ésta lectura se lo quité a otros libros.
Es así que cuando estuve a punto de no reseñarlo, porque no era muy positiva mi sensación, decidí ser fiel a quienes esperan de mí una opinión sincera y aquí voy.

Antes de seguir, les propongo que lo lean y les agradecería que compartan sus sensaciones porque debo ser honesta, leí muy buenas críticas del libro, de hecho en esta semana fueron dos personas las que por correo me lo recomendaron, lectoras que nada tienen que ver con la autora y que sinceramente disfrutaron de la lectura.
De hecho, mi amiga y reseñadora Carla, de “Muero por los libros” le dio una calificación brillante.

Lamentablemente a mi no me pasó lo mismo y espero que Fabiana sepa entender que primero debo ser honesta con quienes leen el blog y siempre, pero siempre, objetiva dentro de la subjetividad del gusto.


Mis sensaciones

Lo primero que sentí es la ausencia de un editor en este libro.
Primero por la cantidad de errores ortográficos y gramaticales y segundo por el contenido que debería haber sido eliminado.

Es muy importante el trabajo del editor, por algo se estudia para corregir textos y las editoriales contratan profesionales para esta tarea.
La facilidad que hay hoy por hoy para auto-publicar un libro hace que nos topemos con libros que necesitaban una buena pulida.

Más o menos los que suelen leer mis reseñas ya saben cuál es mi línea editorial y qué cosas valoro o no de un libro y debo mantener un criterio coherente, cosa que no es fácil y voy aprendiendo de a poco.
Para mi eso es importante porque es lo que lleva a algunas lectoras a confiar en mis sensaciones.
Mi fidelidad y compromiso es para cada una de ustedes y aunque la culpa me haga sentir fatal, aquí estoy, reseñando con una incomodidad tremenda.

Creo, y les explico este criterio porque ayuda a decodificar mis sensaciones, que hay tres tipos de autores:

Están quienes tienen la capacidad para crear historias dignas de ser contadas, están quienes tienen el don de escribir maravillosamente y están por último, los brillantes seres que pueden crear una historia maravillosa y la saben contar.
Sacando la excelencia del último grupo, entre los dos primeros me quedo con quienes pueden imaginar una buena historia porque a escribir se aprende.

Mi idea es que si alguien tiene el DON de soñar, sólo debe dedicarse a formar la pluma, porque lo más difícil del camino ya lo tiene de su lado. 
¿A qué viene todo este preámbulo?A que la gran falla del libro radica en ese punto. encontré ciertas cuestiones discursivas y narrativas que le quitaron potencial y brillo a la historia, que contada de otro modo, seguramente me hubiera gustado.

La historia planteada es interesante. La autora no nos da toda la información y eso nos mantiene leyendo a la espera de encontrar todas las respuestas.
Encontré puntos en común con “Pídeme lo que quieras” y un estilo que intenta alinearse con el de Megan Maxwell apuntando al estilo coloquial y a la pluma suelta y casual.
El resultado para mí no fue positivo. Creo que para transitar ese estilo hay que tener una pluma más sólida y pulida.

Hay una creencia de que escribir en un lenguaje casual y “casero” es más fácil. Para mí es todo lo contrario, no escribe de este modo quien no sabe, sino quien puede. Y muchas veces es mejor apoyarse en la frialdad de los recursos literarios para sostener un relato que de otro modo queda chueco.

Cuando digo que sentí una proximidad a “Pídeme lo que quieras”, es sólo un ejemplo, porque tampoco Maxwell exploró conflictos novedosos, pero es el primero que vino a mi mente.
Puntualmente lo sentí al no tener del todo claro qué esconde el personaje de Alex que transita su relación con Paula con mucho misterio y obligándonos a barajar varias hipótesis.
Si bien es un recurso potable a la hora de crear un conflicto para la trama, no llegó a tener el peso suficiente como para justificar las escenas, diálogos y situaciones que se plantean en el libro.

Otra cosa que no me gustó de esta lectura fue el predominio de enumeraciones injustificadas y agotadoras que hay en el relato.
La protagonista enumera todo lo que hace como si fuese un manual de instrucciones. Si se va a vestir, enumera cada prenda que va a ponerse, dónde están ubicadas, cómo le queda y que pretende conseguir con su elección. A eso súmenle que prácticamente enumera los movimientos que le lleva cada acción.
Para mí fue insoportable.
A ver, una cosa es la descripción por sobre los diálogos y otra cosa es una enumeración de pasos o secuencias.
Vuelvo a lo de siempre, para publicar un libro bueno, siempre es mejor un editor a mano.

Las faltas ortográficas y gramaticales le quitan todo brillo posible a un libro. Realmente por más buena que sea una historia no se puede recomendar algo que no está corregido. Podemos disfrutarlo al leerlo, me ha pasado, pero de ahí a recomendarlo es otra cosa.
En todo caso  yo diría: es entretenido pero ojo, está mal escrito. Me pregunto si realmente eso puede sumarle a un autor. Creo que no.

La coherencia en el discurso también es importante.
El personaje masculino es extranjero, su madre es argentina por lo que él tiene un buen dominio del español y en especial de modo en que los argentinos hablamos.
Personalmente amo el recurso de mezclar personajes de distinta nacionalidad y el mejor ejemplo que encontré hasta ahora, por su inteligente planteo de las voces discursivas fue el de Florencia Bonelli en Caballo de Fuego, donde los extranjeros hablaban de tú y los argentinos de vos.
Eso es algo que el autor decide al inicio de la obra y que debe mantenerse con coherencia hasta el final.
Acá Alex por momentos hablaba de tú, por momentos de vos y por momentos una mezcla de ambos modismos.

El resultado fueron expresiones como: “Ven, acá”. A mi me hubiera resultado más verosímil que se expresara con un "Ven, aquí" o si se lo quiere argentinizar: "Vení acá". Lo que confunde es cuando la elección de una voz discursiva no se mantiene durante todo el relato.

Los diálogos me resultaron impostados, forzados y antinaturales. Yo al menos no acostumbro llamar por el nombre a una amiga en cada oración que le dirijo.
Imaginen mi cara si cada vez que me van a decir algo durante una conversación anteponen el Gabriela. Pensaría que esa persona tiene algún problema…
También era poco verosímil el abuso de la explicación en cada conversación que dio como resultado diálogos muy extensos. Son otros los recursos que un autor debe explotar para explicar o exponer los hechos.

Los personajes

No les encontré profundidad ni originalidad y siempre lo sentí más como un intento de parecerse a otros que ya descubrí en otros libros que una apuesta creativa que pudiera sorprenderme.

Tampoco los sentí coherentes y la autora le dedicó más tiempo a describir vestuario, accesorios, marcas y otras superficialidades que a explorar el perfil de los protagonistas.

Lo que si me gustó:

El personaje de Alex es el que más potencial tiene dentro de la historia. En él encontré puntos atractivos y modos que fueron refrescantes en el relato. No predominó la coherencia pero si logré disfrutar de su caballerosidad y sus maneras.

El erotismo:

El fuerte del libro es la descripción de las escenas eróticas. En eso la autora sí logró afilar la punta del lápiz y es de rescatar.
Como me pasa siempre, si no encuentro una historia lo suficientemente sólida como para contener las escenas eróticas, el resultado es un aburrimiento tremendo.
Confieso que me harté de escenas de sexo entre los personajes porque no había mucho más que eso.

En resumen:

La historia si estuviera pulida sería entretenida y engancharía al lector. A mí no me sucedió.
Esto es lo que deberían tener presente los autores que exploran historias con fórmulas ya explotadas. El lector puede tener al alcance de su mano una versión mejorada de su obra.
Repasen, corrijan, pulan, una y otra vez hasta estar orgullosos de lo que escribieron, seguros de que ninguna autora hizo lo mismo, pero mejor.No hay segundas oportunidades para dar una buena impresión.

Como dije al comenzar, “En tus brazos huir de todo mal: seducción” tiene buenas críticas por lo que he leído. Lamentablemente a mi no me hizo sentir lo mismo que a otras lectoras y me apena muchísimo no poder dar una reseña positiva sobre el mismo.
Me encantaría que lo leyeran y que me contaran por qué les gustó o que debatan conmigo esta reseña que hice, porque claramente, la diferencia entre mis sensaciones y las otras que leí son muy grandes y estamos hablando de un blanco contra negro, no de grises.

El libro es una trilogía, por lo que el final quedó abierto, con una intriga que no voy a negarles pero que en lo personal terminó por restar más puntos. Si durante todo un libro, dos días de lectura, no encontré satisfacción en la experiencia, mínimamente dame la respuesta al interrogante que el libro me planteó.

Sospecho cuál es el secreto de Alex, y  me encantaría escribirlo para apostar si mis sospechas son acertadas o no, pero les arruinaría el único condimento que tiene a su favor la novela.
Me lo guardo y si quieren lo charlamos por privado.