Nicolás Hagen es un ingeniero atractivo y exitoso que ama la vida nocturna. Su relación con las mujeres se resume a pasar solo una noche con ellas y abandonarlas dejándoles algo a cambio. Para él todas son iguales: interesadas, insensibles y manipuladoras. Lavinia es una mujer de belleza envidiable, simple y pura en su alma. Una modista de clase baja que lucha por salir adelante en un entorno hostil. Su pasado la puso en un lugar donde entregarse a un hombre se torna casi imposible. Su presente está regido por la resignación, la aceptación y la constancia. Lavinia será una presa más de Nick, quien no podrá resistir sus impulsos de seducirla y pasar nada más que una noche con ella. Una noche en la que la verdad y la inocencia transformarán sus almas para siempre. Sin embargo, el destino jugará de nuevo sus cartas: el pasado para Nick tiene forma de heridas y figura de mujer. Una novela erótica en Buenos Aires, con todos los ingredientes del género que hoy es tendencia en el mundo.

Cuando leí la sinopsis de esta novela me entusiasmó el argumento. Sentí que era como revivir las novelas de la tarde que se televisaban en los ´80, donde la chica pobre se enamoraba del niño rico y bla bla bla.
Con esa idea comencé a leer  “Nada más que una noche” y si bien encontré algunos puntos negativos  debo afirmar que ADORÉ LA HISTORIA.
El enfoque desde el que se teje la trama de esta novela le da al género un aire fresco y se destaca por la composición de sus personajes y el espíritu cálido y emotivo sobre el que se construyó el argumento.
Más allá de una idea originalmente planteada, debo decir que hubo ciertas debilidades narrativas que empañan el entusiasmo con el que se merece ser reseñada una novela que me embriagó de ternura en cada uno de sus capítulos.

La historia

Es hermosa. Lavinia es una hermosa joven que ha sufrido muchísimo pero que se esfuerza día a día por torcer su destino. La suerte no la acompaña nunca, pero ella no baja los brazos. Dulce, comprensiva, amable, generosa… Lavinia es un ángel y duele cada lágrima que derrama.
Nick es un hombre que perdió el alma. Todo lo tiene y ya nada tiene valor. Vive la vida de prisa y anestesiado con dinero, éxito, sexo, noche y alcohol para no volver a sentir.
El destino que siempre le trae fortunas a Nick y mala suerte a Lavinia los reunió de casualidad  y ese fue el comienzo de su historia.
Él desea pasar una noche con ella, como lo hace con todas. Una noche y nada más, porque en su vida, las mujeres son para usar y descartar. Ellas no tienen sentimientos y sólo las mueve el interés.
Nadie está más lejos de esa afirmación que Lavinia. Modista, pobre y luchadora, golpeada por la vida una y otra vez pero sin perder ni su sonrisa ni la fe en las personas. Una mujer con alma.
La inocencia de Lavinia la deja expuesta a los poderes de seducción de Nick Hagen y se enamoró de él en un instante. Pero él no puede amar, está atrapado en la oscuridad, el dolor y en el pasado.
Sólo ella podrá rescatarlo y sólo él podrá permitírselo.
En cuatrocientas páginas, Anabella Franco construirá una historia donde las heridas del pasado quedan expuestas y el dolor añejo resurge, bloqueando el futuro que los protagonistas se merecen.

Mis sensaciones

La novela está originalmente planteada y los personajes nos invitan a no abandonarlos en su historia.
¡A Lavinia la quiero!!!! Es tan amorosa y dulce que sufrí con cada lágrima que derramó. La novela está calificada como erótica pero me niego a ponerla dentro de esa categoría. Para mi es una historia romántica por donde se la mire donde la pareja co*e o fol*a  como cualquier pareja que se desea.

Algo que me pasó durante toda la lectura es encontrarme con ciertos puntos confusos en el relato, un discurso, que por cierto es lento, pero con un buen desarrollo temporal, y que abruptamente presenta saltos confusos que desconcentraban y me dejaban un poco perdida.
También encontré conflictos inverosímiles y resoluciones poco creíbles que confundían en vez de aportar a la construcción de la historia. Pero si pensamos que los culebrones tienden a exagerar un poco, estaría siendo un buen homenaje al género.
Lo malo de estas pequeñas fallas es que... ¡amé la historia de amor! 
Es muy notorio el cariño que la autora volcó en su novela y en sus personajes.
En general, es una obra muy completa, muy trabajada. Con un pasado de los personajes muy bien desarrollado y detallado en la obra.
“Nada más que una noche” se desarrolla lentamente, es extensa y con un final de película, pero me hubiera gustado un epílogo y un poco más del futuro de esta pareja hermosa.

El tema

Está planteado originalmente y está muy bien construido por la autora. En esa costumbre mía por linkear libros, relacioné la historia con “El infierno de Gabriel” por encontrarme con un hombre que debe ser rescatado de una oscuridad a la que el mismo se condenó y una mujer pura, bondadosa y fresca que lo conduce hacia la luz.

“Nada más que una noche” habla de los que se han rendido y perdido la fe en el amor y la felicidad, habla de otros que no bajan los brazos y siguen luchando aunque las cosas nunca le salen bien, de quienes merecen lo que nunca llega y los que todo lo tienen y no son felices.
Aquí se libra una batalla entre estas dos maneras de vivir la vida y demuestra que los que se abrazan a la vida y al amor pueden contagiar ese espíritu, salvando la vida de quien sólo conocía la soledad.

Los personajes

Son muchos los personajes que le dan forma a esta historia  y cada uno de ellos está construido al detalle, aportando al relato mucho cuerpo y ritmo.
Los personajes secundarios se podrían agrupar en dos bandos, los que conforman el entorno de Lavinia y los de Nick. Ambos bandos equilibran el relato y dan forma a los conflictos de la pareja central.
Lavinia es el personaje principal sobre el que gira la historia, aunque el personaje de Nick es el disparador de la trama.
El personaje de la protagonista es el que más disfruté. La quise mucho durante toda la lectura, me conmoví con cada una de sus vivencias aunque me exasperó por momentos. Es que Lavinia es de otro planeta, su bondad y su generosidad terminan clavándose en el corazón y por momentos uno necesita que se enoje más, que no sea tan abnegada.
Lo que la autora logró, al exacerbar todas sus virtudes, es que cada dolor de Lavinia duela como propio. Es de esas personas que se merecen más caricias de las que la vida decidió darles.
Nick en cambio es todo lo contrario. Es egoísta desde lo emocional y ha dejado de ser el buen hombre que fue. Lastimado en lo más profundo de su alma decidió enfriar su corazón hasta un punto en el que ya no sabe como volver.
Pero cuando encuentra a Lavinia, desconoce que es ella la única que puede rescatar su verdadero espíritu y salvar el alma que él congeló años atrás.

En resumen

Me encuentro ante un problema, una historia rica y adorable que se ve empañada por ciertas fisuras narrativas. Como siempre, para mi gana la historia y los personajes que me hicieron esperar ese epílogo que reclamo.
Si no la hubiera leído y leo esta reseña, igual la leería porque a mí me pueden las historias lindas pero más me hubiese gustado la coherencia que falta en algunas partes del relato. ¡Hubiera sido perfecta!
Yo que ustedes las leo porque Lavinia y Nick lo valen.