Paula es trabajadora, treintañera, hiperactiva, freelance, divertida y ávida de experimentar la vida. Su curiosidad la lleva a un mundo totalmente inédito para ella: los chats eróticos. Lo que en principio comienza como un merodeo divertido por distintas salas acaba convirtiéndose en algo más en el momento en que conoce a AMOSAPIENS, un usuario con el que habla habitualmente acerca de su forma de entender el sexo y del que recibe continuas insinuaciones sobre la posibilidad de fantasear con una relación de dominación entre ambos. Aunque Paula es reticente, poco a poco comenzará a conocer las reglas de un mundo que acaba por no ser tan descabellado como le parecía y a cuestionarse sus propios límites.


El libro:

Está novela de Rosa Peñasco la esperé con muchas ganas. Había escuchado buenas críticas y una amiga me la recomendó con MUCHA insistencia. La editorial la promociona remarcando que ha ganado el “Premio de Novela Ciudad de Irún” y en la actualidad, como otro gancho publicitario, antes de comenzar con la reseña podemos leer lo siguiente: “Si te gustó Las cincuenta sombras de Grey te encantará esta.”
Bueno, les advierto que nada tiene que ver con las “Cincuenta sombras”, si lo leen con esa referencia van a llevarse una GRAN decepción.

¡POR FAVOR! Dejen de promocionar todo lo que tenga un látigo escudándose en el fenómeno de ventas que tuvo la tan mencionada trilogía, de verdad, ya es penoso.

Por empezar está novela no es nueva, se publicó por primera vez en el 2008 y ahora en una movida de marketing evidente, se volvió a editar, con OTRA portada, muy similar a la de… ¡SI! ¡Bingo! Cincuenta sombras.


¿Qué me pareció la novela?
Veamos… Es una clase de introducción al BDSM. Como dije cuando reseñé “Divorcio” de Noe Casado, la diferencia está en la pluma que escribe la historia. Esta misma novela, contada de otro modo hubiera sido mucho mejor que Las cincuenta sombras de Grey, pero no lo logró.
Las cincuenta sombras por lo menos son divertidas, ágiles, chispeantes, emotivas. Esta novela es un manual.
Lo primero que noté, antes de terminar el primer capítulo es que si todo seguía así, yo iba a terminar agotada.

La historia

... comienza con Paula en un tren rumbo a Oviedo, a encontrarse con AMOSAPIENS, un dominante que conoció, cuando por curiosidad, ingresó a un chat de BDSM.

Narrado en primera persona, durante todo el trayecto, la protagonista nos cuenta TODO lo que piensa, pensó y lo que puede llegar a pensar, todo lo que siente, sintió y lo que puede llegar a sentir. Llega un momento de la lectura en que uno RUEGA para que esa mujer deje de pensar, recordar y sentir y así darnos un respiro.
Párrafos extensos, con poca acción y mucho discurso, pocos diálogos, que encima son recuerdos, y una explicación casi académica de las conductas de los usuarios de un chat de BDSM.
El trayecto en tren hacia el encuentro con AMOSAPIENS nos mantiene expectantes y se hace eterno. Realmente el libro debería comenzar cuando ella baja del tren. Por lo tanto, el 60% del libro es lo que debería haber sido un prólogo.

En el momento en que se produce el ansiado encuentro entre el amo y esta sumisa insumisa, la autora logra algunos momentos interesantes pero no logra compensar el tedioso viaje en tren al que fuimos sometidas.
Los intentos por recrear el romance me resultaron pobres y vacíos y los momentos más crudos no estaban sostenidos por la historia.

Mis sensaciones:

No encontré SENSUALIDAD en el relato, para nada. Una pena, porque la historia se prestaba para mucho más y había material para recrear situaciones de alto erotismo y sensualidad. En esta novela no hay una relación amorosa, hay un encuentro de sumisión que tuvo un preludio virtual que no logró construir una historia sólida.

Lo bueno de esta novela es el uso un recurso, que me encanta y sí lo pudimos ver en “Las cincuenta sombras de Grey” o en “Contra el viento del Norte”, y es el uso de las tecnologías como el chat, e-mail o la telefonía celular para narrar la historia. Amo cuando se incorpora en la lectura algo tan habitual en nuestras vidas y es un recurso que entretiene y si está bien usado, aporta una nueva estructura al relato.

Si tuviera que describir mi sensación con “La sumisa insumisa” diría que me sentí defraudada. Realmente se podría haber tejido una historia potente, pero en cambio nos encontramos con una clase de BDSM, diálogos poco estimulantes, una pobreza de sensualidad pocas veces vista en la pluma de una mujer y un libro que en su totalidad resulta pesado, por momentos aburrido, recargado de párrafos innecesarios y repeticiones que sólo alargan la historia y adormecen al lector, un FINAL lánguido y una historia desperdiciada.

En resumen

No lo recomiendo, a menos que quieran aprender a manejarse en un chat de BDSM que para eso sí les resultaría muy útil. Es una guía de usos y costumbres en las salas virtuales que puede servirle a quien intenta dar sus primeros pasos en esas tierras.

Otro motivo para leerlo es para ver el mundo del BDSM de un modo más real y menos principesco que en la famosa trilogía, pero para eso les recomiendo “Sin remisión” que por lo menos tiene una cuota de erotismo y de amor que equilibran el relato. Aquí sólo tendrán una clase, cruda, real, verosímil pero poco estimulante y muy aburrida.

Lo que mantiene al lector pasando las páginas es el encuentro al que ya sabemos se dirige la sumisa insumisa. Es lo único recurso con el que se contaba para que uno siguiera prendido de la historia pero al final, nada. NADA.
No estimula, no enamora, no erotiza.