Regina Finch se ha ganado a pulso su puesto en la sede central de la Biblioteca Pública de Nueva York. Pero un encuentro fortuito con Sebastian Barnes, millonario, exitoso fotógrafo y principal mecenas del centro, transformará su austera y aburrida existencia en una vida llena de acción, lujo, erotismo y nuevas experiencias.
Gracias a su acercamiento al mundo de Bettie Page, una modelo convertida en reina de las pin-up y fetiche para millones de admiradores en todo el mundo, Regina dejará de ser la ingenua y tímida bibliotecaria para convertirse en el objeto del devorador deseo de Sebastian.

Comencé a leer esta novela con muy poco estímulo porque había leído comentarios no muy alentadores, sin embargo, me encontré pasando las páginas entretenidísima.
Otra lectora, tan compulsiva como yo, es Bárbara, cuyos comentarios encontrarán por varias entradas del blog y con la que solemos intercambiar opiniones, incluso por mail. También solemos compartir gustos y criterios, y ella leyó esta novela antes que yo. Me comentó que no le había gustado mucho y que incluso casi la abandona antes del final…
Bueno, mi querida Bárbara, me sentí muy rara cuando no podía soltar el libro y recordaba tus palabras. "¿Qué me está pasando?", me preguntaba en cada capítulo, pero debo ser honesta, me entretuvo mucho, quizás porque esperaba lo peor.


La historia

No merece mucha explicación pero para ampliar la sinopsis les cuento que Regina Finch es una joven bibliotecaria recién mudada a New York para comenzar a trabajar en la biblioteca, el sueño de toda su vida.
Con poco estilo, tímida y muy poca vida social, ella parece no encajar en el nuevo milenio hasta que un día encuentra a Sebastian Barnes, teniendo sexo en un salón de la biblioteca. La virginal Regina quedó atrapada en los pensamientos provocados por aquel encuentro y él quedó cautivado por la belleza que ella esconde  entre ropas pasadas de moda y poco sensuales.
Al poco tiempo Barnes le advierte a Regina sus planes, quiere conocerla, íntimamente si es posible, sin omitir que él es un dominante y ella deberá ser su sumisa.
Quizás es un comienzo un poco intenso para una joven que nunca tuvo una relación amorosa pero eso lo descubrirán en el transcurso de la lectura.

Mis sensaciones

El comentario más repetido es que es copia fiel de Cincuenta sombras de Grey y la verdad es que se encuentran muchas similitudes pero para ser justa, hay copias más fieles e infinidad de historias muy parecidas a la trilogía de las sombras, incluso la misma E. L. James ha tenido material de sobra para inspirarse.
Como si se tratara de un juicio a mí criterio por reconocer que  esta novelita me gustó, la defensa quiere señalar que “La bibliotecaria” es una obra mucho más corta que la trilogía de Grey por lo tanto el discurso es más compacto, con un principio y fin sin pausas, ni distracciones.
Eso me gustó mucho y hasta me dejó con ganas de más. (De hecho fui con Mr Google y le pregunté si había segunda parte pero no me supo responder)
También quiero señalar que me llegan muchos mails comentando que se engancharon con la lectura luego de Cincuenta sombras y que buscan más libros de ese tipo  y creo que acá van a encontrar un primo hermano con quien pasar el rato entretenidas.
Otro punto que quiero remarcar es que la historia me resultó mucho más creíble que la mencionada trilogía. Los escenarios y los personajes brindan al relato un aire de cotidianidad y humanidad terrenal que la despega del inverosímil marco impuesto por Grey.
Soy una gran defensora de las historias, sus enfoques, puntos de vista y los estilos que caracterizan a un autor.
Por más similitudes que encontremos, la pluma de la autora es diferente y hay un aire fresco entre estas páginas.
He leído copias absurdas de Cincuenta sombras que narran las escenas calcadas a la perfección en vez de usarlas como motor inspirador, en cambio acá, es un tema muy similar pero con su propia impronta, sus climas bien definidos y giros argumentales con mayor ritmo.

Los personajes.

Si algo hizo que este libro me gustara es que la conciencia de la protagonista grita un poco más fuertes que las de sus compañeras de rubro.

Cuando estaba leyendo una escena y pensaba “Nena, agarrá la cartera y andate”, Regina se iba pegando un portazo y escuchaba sus dudas, miedos y enojos. Le zurraron las nalgas igual que a todas pero al menos ella estaba más convencida *risas*

El personaje de Sebastian me gustó mucho más. No termina siendo un cursi, ni tampoco es un súper sádico. Me resultó lo más moderado entre una relación vainilla y una de BDSM.

Creo que equilibrada es una buena palabra para definir esta novela. No exagera, se mantiene dentro de los límites de la propia historia y no intenta ser una mejor versión de lo que ya fue un éxito.

Bárbara comentó que uno de los enfoques diferentes de la novela es que la protagonista disfruta del tipo de relación que Sebastian propone y en este punto debo darle la razón.
No sólo lo disfruta sino que lo explora con mucha curiosidad e incluso descubre su sexualidad por ese camino.


Lo que más me gustó de este libro es que Regina lucha abiertamente por lo que quiere, trabaja la relación demandando y entregando. Descubre las bases de toda pareja, la negociación y entre los dos logran encontrar un mundo privado en el que sólo ellos tienen lugar y en el que se sienten cómodos.




Tiene razón Bárbara, es muy similar a Cincuenta sombras, pero a mi me resultó más agradable, más madura y menos pretenciosa.
Lo que sí, es muy cortita.
Modesta, cumplidora y efectiva es la novela de Logan Belle, que no puede ser valorizada con más de 3 estrellas porque… bueno, también debo ser honesta, no es una obra de arte, pero si E. L. James vendió tantos libros hay que ser justa y reconocerle a Belle que no está tan mal su trabajo. Cumple con lo que la mayoría de las lectoras del género buscan: gusta, entretiene y mantiene la coherencia del relato hasta el final. 




Pd: Esta reseña está más que dedicada a Bárbara. Y sé que pueden haber muchas opiniones diferentes. Vengan de a una que me la banco. Me gusto... ¿qué le voy a hacer? jajajajaja