Entrevistando a Elìsabet Benavent

9/11/2017

La magia de ser escritora

Cuando era pequeña y conocí el barrio de San Telmo le dije a mi papá que ese lugar encerraba sueños. (y aunque no pueda demostrar mi teoría, al terminar de leer esta entrevista… quizás te haya convencido de que allí pasan cosas lindas. ¡Pensalo!)
Muchos años después llegué a ese mismo barrio para hacer una entrevista a Elísabet Benavent, una de las autoras que más admiro.
Llegamos a la editorial Penguin Random House y mientras esperábamos en recepción, mi amiga Valeria sacó su set de maquillaje para arreglarme un poco. Es que a mí se me dan bien los libros y a ella, la coquetería. Sí, mi amiga se llama Valeria y es que los sueños vienen empaquetados con señales que llevan moño.
Confieso que temía encontrarme con una mujer que nada tuviera que ver con la imagen que había construido en mi imaginario. Y es que siempre que la reseñé expresé que al leerla sentía que el libro lo había escrito una amiga. Leyéndola encontraba una voz narrativa que me susurraba lo que se dice en confianza, escrito en ese idioma cómplice que compartimos entre mujeres que nos queremos. Ese lenguaje que se expresa en miradas, anécdotas, silencios y risas. Aunque estuviera analizando a Valería, Silvia, Martina o a Sofía; siempre terminaba hablando de esta autora que habita las páginas de sus relatos como si fuera un personaje más. Y hasta que no tuve la oportunidad de conocerla, no lo tuve tan claro.


Cuando se abrió la puerta de la habitación donde ella nos esperaba, el blanco impoluto del ambiente se bañó de color.
Un verde intenso coronaba la sonrisa más amplia y amable que recuerdo. Y en ese instante, mis temores desaparecieron. La mujer que me recibía con la mirada chispeante y la calidez escurriéndosele en cada gesto, representaba a una amiga que me invitó a su casa y tenía toda la intención de que me sintiera bienvenida.
El comienzo de una entrevista es como el despegue de un avión, es lo más difícil pero de ello depende nuestro buen viaje y luego de haberla saludado como si la conociera de toda la vida (con toda la cuota de fanatismo que no me importó en absoluto mostrar) nos fuimos hacia la mesa, que con muchas risas de por medio, nos brindó el espacio para conversar.
Todas las preguntas que tenía apuntadas quedaron impresas en una hoja que nunca desdoblé, porque la magia se hizo presente y no me pude resistir.

“Estamos pasando ahora unas horitas duras porque intentamos ayer vivir un poquito de noche argentina y… ¡Y lo hicimos bien!” —advirtió ella con mucho brío.

Pero en ningún momento se notaron las pocas horas de sueño. Tampoco asomó el cansancio por las horas de vuelo desde Madrid o por la presentación de su libro en Uruguay el día anterior.
Y luego de relatar su recorrido por la noche porteña remató con una de esas frases a las que nos tiene acostumbradas en sus libros: “Nosotros somos muy de nochecitas alegres, mañanitas tristes”


En los zapatos de la creadora

La saga Valeria se lanzó en el 2013, primero como un proyecto auto-publicado hasta que su éxito captó la atención de una editorial reconocida. Entre las casi 1700 páginas de la saga, las lectoras nos encontramos, revivimos situaciones cotidianas y desenterramos emociones vividas. Vimos a nuestras amigas y nos reímos viajando entre anécdotas. Con esa historias sentimos que nuestros chats habían sido publicados en un libro o tal vez confirmamos que las mujeres tenemos cuestiones que nos hermanan.

 Valeria salió en ese momento, en esas condiciones, en ese momento vital. No se va a volver a repetir.

 — ¿Cómo surgió esta historia que nos conquistó a todas?

—Valeria nace porque yo me mudo de mi Valencia natal a Madrid. En principio a estudiar un postgrado. Yo ya sabía que no iba a volver. Lo supe en el momento que me subí al coche para cambiar de ciudad. Y mi madre me decía que no me quedaría, pero yo sabía que me quedaba y estábamos en ese momento vital donde todas empezábamos a buscar un camino. Una vivía en Lyon, otra vivía en Ámsterdam o en Ginebra. El grupo se había dividido, seguíamos…, hoy en día seguimos muy cerca—aclara con énfasis—. Pero bueno yo las echaba mucho de menos entonces creé en Valeria a las chicas. Recree a mis amigas. Nosotras somos más, somos un grupo más grande pero están todas mezcladas. Entonces en un momento son un poco Nerea, un poco Carmen, un poco Valeria, un poco Lola. ¡Yo también! Y recreé esas cenas en un sitio donde nos reuníamos siempre. ¡No tenemos ni que reservar mesa!—exclama Benavent—. Siempre estábamos ahí. Y era mi lugar de encuentro.

—Y entonces, ¿Cómo pasaste de escribir un libro porque extrañabas a tus amigas a auto publicarte?

—¡Pasaron años! Pasaron años y… En realidad lo hice obligada. Mis amigos se pusieron muy pesados, pero muy pesados. Creían mucho en Valeria. Fueron las primeras personas que lo leyeron y estaban apasionados. Uno me buscó la información para auto publicar, yo no quería y él me decía: “¿Tu eres tonta? ¿Por qué te agobias tanto si no pasa nada? Lo único que te puede pasar es que te lea gente.” —dice imitando a su amigo—. Y a mí me horrorizaba. “¡Calla, calla! ¿Qué me van a leer? ¡Dios mío!” —recuerda imitándose a sí misma—. Y al final me dejé un poco llevar… Me dejé llevar.
El día que colgué el libro lloré como una loca. ¡Lloré como una loca! —remarca—. Decía: “¡Dios mío!, ¿Qué he hecho?”. Y estuve pensando en quitarlo, pero me dejé llevar...


— Valeria es tu obra icónica… y nadie la quiere soltar. ¿Lo sentís como una presión?

—Yo tengo una sensación que a veces es frustrante y a veces es motivadora, que no voy a volver a escribir un “Valeria”. Jamás. Ni aunque lo intentara, que tampoco quiero. Porque Valeria es Valeria y no quiero ni repetirme, ni intentarlo y quedarme a medio camino. Valeria es Valeria y cada una es diferente pero siempre tienes esa parte de frustración y de motivación de: “No voy a volver a escribir un Valeria”. Valeria salió en ese momento, en esas condiciones, en ese momento vital.

Gestionar las expectativas.

«No creo en la decepción, sino en la mala gestión de nuestras propias expectativas», escribió alguna vez Elísabet Benavent y me conquistó. Recordé esa cita cuando indagué sobre las presiones que puede sentir al presentar un nuevo proyecto luego de haber ingresado al mercado editorial con un éxito tan rotundo como la Saga Valeria.
Las últimas dos bilogías que escribió, tienen un marcado cambio en su discurso. Algunos lectores sintieron que atrás habían quedado las charlas hilarantes entre amigas y la nueva propuesta invitaba a bucear en la profundidad de las emociones y a reflexionar más. Sin embargo ella lo acepta con mucha humildad e inteligencia, demostrando en cada una de sus declaraciones que escucha y conoce a sus lectoras.

— Es que los libros tiene esa magia que también es un arma de doble filo. No tienen una emoción correcta. Te puedo gustar o puede no gustarte y yo lo tengo que entender— reflexiona Benavent.

—Tampoco podes gustarle a todo el mundo.

—Es imposible y además me da la sensación de que como también intento no repetirme en nada y demás, ese cambio de un libro a otro también a veces puede chocar. Imaginate si a ti te ha gustado Martina y lo siguiente es “Mi isla” que no tiene nada que ver…, bueno, en realidad todos tienen que ver porque hablan de amor, los protagonistas tienen mucho en común, pero en cuanto a la trama pues “Mi isla” se centra en una sola historia. Los demás son novelas corales y demás. Entiendo que te encuentres con el libro y digas: "No me gusta, me esperaba otra cosa". Es que las expectativas de los libros, la sinopsis de atrás, la idea que te genera, es muy personal. ¡Vamos, que no pasa nada!


—A partir del universo Martina noté que tu discurso pasó a ser mucho más reflexivo, más profundo. Desde el primero dije que eras una mujer con una inteligencia muy marcada…

—¿Si?—interrumpe con auténtico asombro.

—¡Si! ¡Muy!

—Estoy intentando… En el próximo trabajo me apetece volver a hacer algo más rápido, menos reflexivo a lo mejor un poco más frívolo. Con Sofía me quede emocionalmente agotada, entonces me apetece hacer otra cosa. Me apetece volver a algo más rápido, que siempre pase algo, que haya mucho dialogo, que haya mucha reunión entre amigas.

—Volver un poco como al comienzo…

—Sí, volver un poco al principio, me apetece. Me apetece estar escribiendo y estar riéndome, estar sonriendo, estar recreando mis temas con las amigas. No va a ser Valeria porque no lo va a ser, pero es más ligero. En este momento me apetece. Yo creo que va por momentos.

—Debe ser muy difícil dosificar esa inteligencia emocional, ¿No? ¿Cómo hacés para dejarlo afuera?

—Es que yo creo que reflexiono escribiendo. Yo me encuentro escribiendo. No lo pienso demasiado, me va saliendo. Yo creo que yo aprendo a través de eso. Algunas cosas es como que me las repito a ver si se me quedan dentro, no sé.


—Uno de tus libros que más me gusta es “Mi isla”, que acá en Argentina todavía no se publicó, pero a mí me parece uno de los más sólidos

— ¡Y es el que más me ha costado publicar, eh! ¡Pasé una crisis…!— relata agarrándose la cabeza—. Decía: “Por Dios no quiero sacarlo… ¡Qué mal momento!, ¡Qué mal momento!”

—¿Lo habías escrito antes que a Valeria?

— Sí, me parece que lo escribí coetáneo al primero de Valeria, por ahí. En el 2010 me parece.

—¿Por qué te costó tanto?

— No lo sé. No sé… no sé. Tampoco lo sentía muy personal. No cuenta nada mío. Quizás es porque cambias mucho. Evolucionas mucho. Ya no soy la misma persona que lo escribí en el 2010. Entonces el proceso de corrección me costó mucho. Tenía esa sensación de que estaba parcheado. Que se notaba donde era el texto original y donde había cambiado cosas. Entonces tenía la sensación de que iba a saltos y me daba…—piensa llevándose la mano al pecho—. O sea, es que de verdad pensaba que os iba a horrorizar.


La vida de Elísabet Benavent tuvo un giro sorprendente cuando en septiembre del 2013 publicó “En los zapatos de Valeria”. Luego siguieron tres títulos más que dieron nudo y desenlace a la Saga Valeria, la historia de amor y amistad que conquistó a miles de mujeres. ¡Porque te enamora!
Aunque esta joven valenciana asegura ni siquiera haberse planteado publicar un libro, porque se lo veía muy difícil, con La Saga Valeria cumplió su sueño de convertirse en escritora. En el 2014 dejó su trabajo en una multinacional y se dedicó de lleno a crear universos que no se olvidan. Después de catorce libros publicados podemos decir que Elísabet Benavent es una de las autoras más proliferas de estos tiempos, pero lo que la destaca por sobre otras autoras no es la cantidad de libros publicados, sino su estilo personal.

—Estás en Argentina presentando la primera parte de “La magia de ser Sofía”. ¿Qué van a encontrar tus lectoras en esta historia?

—Van a encontrar un espacio, primero. El café de Alejandría, que es un personaje más de la novela y quiero que se acomoden dentro, que hagan el espacio suyo. Van a encontrar una historia de amor un poco diferente porque en casi todas las novelas la historia de amor es como… En este caso es el problema, no es la solución. El amor es un problema. No les viene bien a ninguno de los dos.

—El amor incomodo…

—Es un amor que les viene muy mal a los dos. Porque encontramos un personaje que es Sofía que ha abandonado la búsqueda del amor, le parece una carga. No lo busca. Y encontramos a Héctor que cree que ya lo encontró hace mucho tiempo. Entonces esa chispa que salta entre los dos no le viene bien a ninguno de los dos. Ella porque sabe que va a sufrir y por qué sabe que va a hacer sufrir. Entonces se van a encontrar con un Madrid en el que llueve mucho, se van a encontrar con un grupo de amigos muy distinto y quiero pensar que van a encontrar un rinconcito en el café de Alejandría para cada uno.

Escribir sintiéndolo hasta en la piel

Benavent dice que se equivocó de carrera al estudiar comunicación audiovisual y que terminó la licenciatura por pura cabezonería, sin embargo, imprime sus relatos con un discurso que los hace únicos.
Elísabet se lleva la mano al pecho cuando recuerda una escena entre Héctor y Sofía. Se pone nerviosa, la invade la nostalgia, le nace rubor en las mejillas y su voz adquiere el matiz de la timidez cuando relata las emociones que la asaltaron cuando escribió una escena determinada.
Se desmadeja sobre el asiento cuando habla de Pablo y se le escapan suspiros en cuanto le nombro a Hugo.
Y es que ella siente cada cosa que escribe. La vive y la lleva consigo a donde vaya.

—Tus obras son muy audiovisuales. Las escenas entre Héctor y Sofía, por ejemplo, son casi coreográficas, ¿tiene que ver con tu formación audiovisual?

—Soy muy visual a la hora de escribir. Necesito imaginar hasta como están moviendo las manos cuando están hablando, necesito saber si están sentados, necesito saber en qué parte de la habitación están. Soy muy obsesiva con eso porque tengo una imaginación muy gráfica, entonces me hago como el pantallazo. A lo mejor es herencia de la carrera, no lo sé.

—¿Pensaste escribir para cine o televisión?

—¡Uy, no sé! ¡Me viene grande! Eso se lo dejo a gente que sepa. Tendría que estudiar algo para poder enfrentarme a eso. Tendría que estudiar guión o algo, no me acuerdo de nada de la carrera

— Cuando leía el libro pensaba que habías trabajado haciendo guiones o algo así. Todas las escenas entre Sofía y Héctor parecían de cine. Vos decís que tu imaginación es muy gráfica pero con tus libros, uno como lector también se vuelve obsesivo con eso. En tus libros uno entiende que el lugar donde vos decidiste que estuviera ubicada una mano es importante. 

—Es que además entre Héctor y Sofía pasaba que esa tensión sexual, quizás no solo sexual, pero esa tensión del querer y no poder, del atarte a ti mismo para no hacer porque sabes que estás haciendo algo que no es correcto y que no quieres hacer pero que no te puedes contener, la viví muy intensamente. Es que casi la sentía. Hay una escena en el portal de Héctor…

—¡Preciosa!

—¡Uy, me costó muchísimo escribirla! Porque es que me ponía nerviosa, es que me sentía que era… que yo era Sofía y que estaba ahí y estaba nerviosa y sabía que estaba haciendo algo que me prometí no hacer pero que no podía evitarlo — relata con una mezcla de nerviosismo y pudor—. Esa atracción de querer estar un poco más cerca. No sé, hay escenas puntuales de todos los libros que se me quedaron un poco grabadas.

—Anoche terminé el libro y encontré un final tremendo en un texto tan corto. En tan poco que duela tanto. Una frase que es una puñalada

—Sí, no… ¡Es una puñalada! A mí también me lo pareció…quedé hecha polvo.

—Que placer poder doler tanto con tan poco…

—Sí, es horrible —reconoce entre risas—. Yo fui la Sofía. O sea, me imaginaba reaccionando como ella. El sentir que te falta el aire sentir que te quedas paralizada.

—Sí, es soberbio. A veces uno dice tanto y mirá… ¡Había que citar a Bukowski!




—En todos tus libros hay una promesa tuya de “te vas a enamorar” ¿Qué bases te pones para enamorarnos?

—La verdad es que no lo sé… es un poco de intuición. Necesito enamorarme yo. Esto en realidad fue una idea de los editores, yo no estoy tan segura. Yo digo: ojalá te enamores.

—¿Qué fue lo que más te enamoro de “La magia de ser Sofía”?

—Me enamoré mucho del espacio y me enamoré de Héctor. Me enamoré de la prohibición, me enamoré de lo inalcanzable, me enamoré también de todos los sueños que cuando vas creciendo ves que se desmoronan. Yo creo que cada libro llega en un momento vital por eso en la siguiente me planteo algo más rápido, quizás más frívolo más ligero porque llevo dos libros que me han dejado agotada emocionalmente y demás—reflexiona Benavent—. Y estaba en un momento vital y coincidió. Creo que estaba viviendo ese punto donde te estás haciendo adulto de verdad. Te estás viendo que muchas cosas que esperabas de la vida no son reales y otras aprendes a encontrar magia en otras que no esperabas.

—A mi me enamoro encontrar una historia que cuenta el backstage de algo que puede ser reducido a una infidelidad… y sin embargo es el amor verdadero.

—Sí, me gusta pensar que no hay malos.


—Hay libros que te dejan en un estado de duelo, de hecho en el blog hay una sección donde cada una cuenta cuales son los libros que extrañan y Valeria está entre ellos. ¿A vos te pasa?

—Me pasa con algunos y con otros no. ¡Sofía y Héctor, no! También es que el proceso por los tiempos fue duro y cuando lo cerré fue como un alivio. De decir hemos podido cerrar esto, lo hemos conseguido. Pero el que más lo sufrí fue con Pablo. ¡Fue horrible! Sentía que había perdido un amigo, que había perdido el amor de mi vida. No sé qué me paso, fue psicopático total.
Y lloraba y no sabía ni porque lloraba y me acordaba de los personajes todo el rato y pensaba  que no iba a volver a escribir nada. "¡No voy a volver a escribir nada!, ¡Me he quedado seca de ideas! ¡Con esto se me ha ido todo!—se imita exageradamente—. Bueno, me puse como muy trágica.

—Si tuvieras que elegir uno de los universos que creaste, ¿cuál elegirías?

—¡Martina! Y mira que la pasa mal...

—Es increíble cómo a vos te encantaba Martina. Se notaba mucho. De hecho te hiciste un tatuaje

—¡Sí!. Si, si… Llevo la ola que se tatúan ellos. ¡Me marcó! A lo mejor fue el momento en que lo escribí y no sé, es que me enamoré mucho del personaje de Pablo. Viviría su historia porque me da la sensación de que Martina es la que al final del libro más se conoce a sí misma y Valeria es la que menos.

—En la escritura hay algo de auto referencial, me parece. ¿Cuál es la que es más betacoqueta?

—Pues es una mezcla. Me encuentro mucho en Sofía pero yo creo que la que es más yo es Amaia. Soy un poco petarda como ella. Tengo ese punto de disfrazar las inseguridades de broma. Soy muy Amaia

—Sos una gran constructora de frases, por ejemplo: “hueles como quiero que huelan mis sábanas el resto de mi vida”... ¿Vos sos consciente de que nosotras después tenemos que mirar a “Roberto”?

—Yo si os reconforta… ¡A mí mi marido tampoco me las dice! Entonces tenemos que decirnos cosas a nosotras mismas para … Tengo una creencia y es que creo que si nos lo dijeran diríamos: “¡Cállate por Dios! , ¿Qué dices?”. ¡Nos rechinaría!

—Pero Hugo era una máquina de declarar…

—¡Ay, si! Yo me enamoré mucho de él...

—Yo bajaba el libro y la realidad era tan mustia…

—No sé... es que Hugo generaba unas… ¡No sé! ¿Cómo se me ocurrió lo de piernas? No tengo idea…

—Lo de piernas es tremendo…¡me las hubiera rebanado!

—¡Son ellos, son ellos! Toman vida propia al final. Yo soy la mano que ejecuta, pero ellos viven.



—Las autoras que escriben romance se enfocan mucho en la protagonista femenina, de hecho todos tus libros llevan el nombre de una mujer y sin embargo sos una gran constructora de personajes masculinos. ¿Pensaste escribir un libro que tenga un nombre de varón?

—Sí, si que lo he pensado pero me resultaría muy difícil. Porque claro, nosotras sabemos como pensamos nosotras. La maquinaria mental, como se pone en funcionamiento. Porque todas al final venimos de un imaginario en común. Tenemos… O sea, todas somos diferentes pero en muchas cosas somos muy parecidas y me siento muy cómoda con esa voz narrativa femenina. Me gusta meter la voz masculina de vez en cuando porque me parece que le da el giro a la novela. O sea, la protagonista femenina por ser la protagonista no tiene la verdad universal, entonces me parece que esa voz masculina que hace el rebate, que a veces da otra visión y demás. Por ejemplo, en "Mi isla" la primera escena de sexo entre Maggie y Alejandro, como cuenta uno y como cuenta otro, a veces ves como cambia la misma escena según quien lo cuente. Pero todo desde el punto de vista masculino…no lo sé.

—Pero es que creas unos hombres muy lindos…

— ¡Es que me enamoro un poco de todos, eh! A mi marido le voy cambiando hasta el perfume con cada protagonista. A veces me dice: “Ya. No… este me gusta, me he acostumbrado…”—bromea—. De vez en cuando le dejo repetir. ¡Menos el de Pablo! El de Pablo no se va a poder volver a poner nunca.



—¿Cómo elegís los musos  con los que te inspirás para crear a tus protagonistas?

—Es que en realidad soy muy obsesiva. De vez en cuando me da una obsesión por… el chico que le puso cara a Héctor en mi cabeza, Michiel Huisman— ejemplifica—.Me da una época que es como “¡Ayyy Dios mío que guapo!” —dice casi babeando sobre la mesa—. Y lo sigo en Instagram y lo tengo visto en sus películas, entonces es que ya… este protagonista tiene que tener esta cara.
A veces me pasa también que yo me lo imagino en la cabeza, no tengo ningún referente y busco una cara conocida que se pueda semejar un poco y al final acaba siendo completamente como la cara conocida. Me pasa con Alejandro y el modelo Javier de Miguel que en un primer momento Alejandro no tenia el aspecto de Javier de Miguel, yo no lo conocía y ahora no puedo imaginarme un Alejandro que no sea como él.

—Eso es algo que también surgió ahora donde las autoras nos marcan mucho más todo en el libro. ¿Cambió el modo de leer?

—A mi no me gusta hacerlo. Yo publico el tablero de Pinterest a las dos semanas o un mes después de publicar el libro porque me gusta que cada uno se imagine lo suyo.
Es por petición. De verdad, yo no lo haría. Yo tengo mis musos y no tengo porque imponérselos a nadie, es mas me parece que la magia de los libros es que cada uno ponga una cara, un espacio. Pero lo piden mucho.
Martina por ejemplo tiene la cara de una de mis amigas y me ha dicho: “como cuelgues una foto mía te arranco la cabeza” y me piden y dicen que no le pongo cara a Martina... Entonces uno muchas veces no sabe si hacerlo, si no hacerlo—analiza Benavent—. Yo no creo el tablón de Pinterest a propósito para compartirlo, lo creo para ayudarme a visualizar ciertas cosas. Entonces lo ordeno, porque los tengo hechos una leonera y muchas veces me pregunto si es positivo sacarlo. Al final lo comparto porque me parece que todas estas aplicaciones tienen la facilidad de crear una experiencia 360 alrededor del libro. Todo lo que sea añadir estímulos visuales, sonoros...



—Para que vayamos haciéndonos una idea...¿Podes contarnos algo del próximo libro?
—Creo que será en abril o mayo. Necesité tomarme el tiempo para que fluyera de manera natural. No quería imponerme el tener que escribir determinada cantidad de páginas por día. No le encontraba sentido a eso. Entonces será para primavera (en España) del 2018, son dos libros... Ya tiene título pero no lo puedo decir aún, porque a lo mejor el mes que viene me da por cambiarlo. Más que nada no me fío mucho de mi. Y yo creo que va a ser una novela coral en la que todas las historias tienen importancia. Y... ¡Son tres amigas! Los protagonistas se llaman Macarena y Leo... ¡Y ya está!



Leyendo Ando me regalo un montón de momentos inolvidables y a veces cuando las obligaciones me hacen pensar en dejarlo suceden cosas como esta, que me llenan de una emoción a la que debería inventársele una palabra que le haga justicia.
Me hubiera quedado horas hablando con Benavent. ¡Me la hubiera llevado a casa!
Y ya no lo hubiera hecho como admiradora. Simplemente sería por el gusto de encontrar alguien que mira la vida con ojos que la hacen más bonita.
Ahora, cuando lea un libro de esta autora sabré que se pone nerviosa antes de un primer beso, que lo siente en la boca de su estómago y que seguramente tardará unos días en dejar ir la historia que amó.
También sé que le gana la timidez cuando uno le cuenta cuánto admira su inteligencia emocional y se derrite a la par nuestra cuando recordamos a un hombre como Hugo.
Si hay algo que no pude conocer de ella a través de sus libros es la enorme humildad pero con cuarenta minutos de charla alcanzó y sobró para descubrirlo.

Gracias a todas las que estuvieron tirando la mejor de las energías para este encuentro y gracias especialmente a Damaris, a mi querida Valeria (que me acompañó y se encargó de que me quede grabado un lindo recuerdo), a Carlota, a María José, a Penguin Random House y especialmente a Elísabet que me regaló un momento para atesorar.

—¿En qué pensás, mi amor?
—En que a mi siempre se me cumplen los sueños.
—¿Cuál es tu secreto?
—SOÑAR.
[Caballo de fuego - Gaza]

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12 comentarios

  1. Guuuuuaaaa me encanto Elisabet es como la imagine, con un poco de cada uno de sus personajes.
    Que lindo momento!!! No dijo nada de Gabriel, mi personaje preferido...que lastima. Es el que mas emociones desperto con su historia.

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    1. Hola Laura!
      cuando suba el material que quedó afuera en versión video te la morfás. Es divina!
      besotes!

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  2. Felicitaciones por tu entrevista, me encantó, realmente agradecida por tus preguntas que hicieron posible estar un poquito allí, presentes...
    Gracias! Isabel

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    1. hola Isa!
      Muchísimas gracias!
      Me alegra saber que te sentiste así. Lo tuve presente siempre. De hecho les dejó un mensaje (lo publiqué en la página de FB).
      Beso enorme!

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  3. Excelente entrevista!! con las preguntas justas y las respuestas que una quería escuchar!!!

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    1. Hola Tamara!
      Muchísimas gracias! Me encantó poder compartirlo con todas pero mucho más leer una devolución como la tuya!
      Besotes

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  4. Me eh dado el tiempo de leerla completa y me encantó.
    Hace unos dias me recomendaron sus libros y ya estoy por terminar la historia de Sofia.
    Saludos desde Perú :3

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    1. hola Krizzia!
      Gracias por tu tiempo! Tuve que dejar algunas cosas afuera porque era eterna pero me costó un montón porque... todo lo que ella dice es interesante.
      Gracias por tus palabras.
      Beso enorme!!!!

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  5. Me encantó!! Felicidades Gaby, envidia de la buena que me da, que increíble oportunidad, me alegró mucho que lo hayas disfrutado y que lo compartas con nosotras, un beso grande!

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    1. Hola Zairobe querida!
      Gracias, gracias, gracias!
      Sin ustedes esta entrevista yo no la hubiera podido hacer. Gracias eternas!
      Besos

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  6. Sentí que estaba allí con ustedes-que hermosa experiencia y me ha hecho querer más todo lo que escribe Benavent <3
    Abrazos desde Panamá

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    1. Hola Annlyb!
      Me pone muy contenta saber que sentiste eso! Era la idea!!!!!
      Besos enormes!

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