La letra del corazón afónico

by - 4/25/2016


Cuando me despedí de Tera, mi abuela, conté al pasar esta anécdota:
Cuando tenía 5 años, con mi familia nos habíamos tenido que ir a vivir a otra provincia. Yo no quería saber nada. Me resultaba imposible estar lejos de mi abuela y todavía no sabía el significado de “EXTRAÑAR”.

Se me ocurrió, entonces, pedirle a mi mamá que me enseñara a escribir. Ella me respondió que todavía no era el momento y que no me adelantara. Eso se aprendía en primer grado, me dijo.
Yo necesitaba escribir. Necesitaba comunicar algo y sentía que no podía hacerlo hablando.
Sigue siendo así. A veces por miedo, otras por vergüenza, otras porque a las palabras se las lleva el viento y hay cosas que necesitan más tiempo para ser comprendidas. 
A veces será por otras razones, pero mi texto es más sincero que mi palabra. Más impune, más libre, más valiente y más responsable. Porque lo declarado por escrito, queda.

Entonces, con cinco años corrí a buscar mis libros de cuentos y se los llevé a mi mamá. Le pedí que me indicara donde estaba la “M” de “mmmmmme”. Ella con más curiosidad que otra cosa me marcó la letra en el libro y yo salí corriendo a mi mesita de dibujo.
Con el pulso borracho e inseguro copié la letra M y así se originó un ir y venir de la mesita a la cocina, con mis libros a cuestas. Me llevó toda una tarde escribir “Me voy a Buenos Aires con la abuela” y agotada pero satisfecha le entregué la notita a mi mamá.
Sospechaba que se iba a poner muy orgullosa porque solita había conseguido escribir un mensaje pero en realidad terminó retándome porque aparecí con “mis cositas” en una mochilita dispuesta a emprender un viaje dramático.
Pero creo que esta anécdota marco un principio en mi manera de comunicar lo que no sé decir.

La noche que murió mi papá, estaba escribiendo un relato. Un nuevo proyecto que nacía sin un rumbo muy claro.
Sólo sabía que iba a ser una historia de suspenso. En un lugar alejado de la ciudad, donde una mujer debía refugiarse. Allí conocería a un tremendo hombre que la sorprendería con una historia de amor “de cuento”.
Eran las dos de la mañana de un martes 26  y no lograba arrancar la historia. El rumbo, el punto de partida.
Entonces comencé con el prólogo, que siempre me ayuda a tejer la telaraña.
Lo dejo acá completo, como copia de un latigazo que me dejó huella. (y aclaro que mi mamá es una dulzura que en nada se parece a Magdalena. Es ficción pura)
No soy una mujer mística ni ando jugando a buscar respuestas que nadie podrá responder con certeza. Sin embargo esa noche algo, o todo, fue diferente.
Horas antes y sin motivo alguno, escribí en twitter: «No quiero que mi papá se muera. Vamos a ver quién es más caprichoso de los dos»
No fue casual. En el timeline se estaba hablando de las “pérdidas inesperadas que te marcan para siempre” y un tweet fue originando otro y terminé escribiendo eso que quedará siempre en el archivo de mi historial.
Y de esa red social salté al Word para escribir ese relato que no me salía. Y ese prólogo que no tenía guardado en ningún rincón de mi imaginación.
Se escribió solo. Escribí de un tirón, sin pensar, sin parar, sin corregir ni releer.
Terminé y sentí una caricia sutil. Un airecito, como un soplido que recuerdo perfectamente, jugó con mi pelo. Literal.
Pensé que fue el aire acondicionado que estaba cerca, en diagonal a mi cabeza. Seguramente o racionalmente fue eso.
Y sentí mucha sed. Entonces fui a la cocina a buscar hielo para una gaseosa que había dejado en el escritorio toda la noche. Al volver a mi cuarto con el vaso, los hielos y desprevenida de cualquier golpe posible, mi teléfono celular sonó.
Pude leer en el identificador de llamadas la palabra «Papá…» y supe que él no era.
Supe que no quería atender. Dije: ¡No!
Lo recuerdo.
Pero automáticamente y mientras recogía el teléfono que sonaba desde mi cama, pensé que seguramente él se habría apoyado en su teléfono y se disparó la llamada. Si, tenía que ser eso.
Nunca escuché la voz que esperaba con tantas, tantísimas ganas, del otro lado.
Eso que imploré tan fuerte y en tan pocos segundos, fue un deseo que no se me concedió.
Una hora después de gritos, llantos y de un dolor que me punzaba el corazón como jamás en mi vida había sentido, me quedé muda.
Me senté en el escritorio para tomar esa gaseosa que tenía pendiente y vi mi último tweet. Una burla de la casualidad.
No, yo no había ganado en ese duelo de caprichos.
Y comencé a vomitar la muerte de mi papá.
Un tweet detrás de otro. No sé ni qué escribí ni lo quiero releer. Lo dejé ahí, como esto, por si un día necesito volver a repasar un dolor que necesité exhalar del cuerpo. Eso que necesité decir pero no conocía el modo de expresarlo con una voz. Una voz que se había apagado.
Lo último que escribí antes de que la vida me cambiara significativamente fue el final de un comienzo. 
El prólogo que culminaba así:

"(...) Y sus palabras llegaron. El Dr. Nudelman carraspeó, quizás intentando imitar la potente voz de mi papá, y aunque no le salió, leyó su despedida.
Hubiera preferido recibir una carta. Privada, íntima y mía. Pero Braverman quiso que todos supiéramos el valor que cada uno tuvo en su vida.
Quiso que todos entendiéramos porqué Magdalena lloraba de ese modo tan sentido y lo hicimos cuando las conmovedoras palabras de mi padre evocaron el primer amor. Ese amor que rompe los moldes, que se anima a todo y que resulta tan inevitable que arde en la piel.
Le pidió perdón por abandonar el sueño que tuvieron los dos y le dijo desde su ausencia, que ni siquiera con la muerte la iba a dejar de amar.
Tragué el nudo que se formó en mi garganta y observé como mi mamá y Azucena se tomaron de las manos.
¡Ay, Magdalena…! Ella también se quedó sin su Braverman. El hombre que no se le podía nombrar siquiera. El hombre que la decepcionó tanto que le quitó las ganas de volver a amar. El padre de sus hijos. El que le cambió la vida para siempre. Aquel pirata que de un modo u otro, seguía teniendo un lugar en su corazón.
Las palabras para Azucena me llenaron de orgullo, porque confieso que al escuchar la declaración de amor eterno hacia mi madre, creí que iba a sacarlo de la tumba para patearle el culo.
Pero no. Braverman era un varón. Y los hombres que son inolvidables, saben darle valor a la mujer que los amó. Las respetan.
A su última mujer le declaró su amor incondicional y le prometió dar una vuelta tomados de la mano, en algún paraíso del que aún no le podía dar muchos detalles. Solamente le advirtió que allí no había ni católicos, ni judíos. Solamente había un jardín lleno de flores al que le faltaba su Azucena más preciada.
Y secándome las lágrimas me quedé esperando que todos abandonaran el lugar, sopesando en mi corazón que la mejor herencia que mi papá me dejó no era otra cosa que el recuerdo de su vida, sus mujeres, los hijos que educó y el amor. El infinito amor que Braverman me dejó."

Y sé, sin tener una evidencia racional, que fue mi papá el que me dictó su adiós. Especialmente porque de "su" Azucena yo no hablaría así. Jamás.
Fue él o una casualidad que de tan inoportuna me suena a burla.
Siempre sentiré que el amor es tan poderoso que desde algún lugar, mi papá se resistió a partir sin decirme a dónde iba. Sin decirme: "te quiero ardilla. No quería irme sin darte un beso".
Y ese vientito. Ese soplo casi imperceptible fue la caricia de mi papá, besándome en ese preciso lugar de mi cabeza. Casi en la sien derecha, un poco más arriba, donde él se robaba el perfume de mi shampoo y aprovechaba para peinarme con sus dedos hasta que se marchaba murmurando: «péinate, ardilla. ¿Por qué no te peinás?»
Ahí, en ese lugar, él vino a dejarme su último beso, en forma de viento, mientras yo escribía lo que ninguno de los dos podía verbalizar.

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26 comentarios

  1. Sin palabras... llena de emociones... vacia de palabras. Te admiro, como admiro todas aquellas personitas que tienen el don divino de la palabra. Vuelvo a repetir... me has dejado llena de emociones y vacia de palabras para poder explicarlas.

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    1. Gracias Mariela!
      Vos me emocionás a mi!
      Beso grandote

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  2. No hay mucho que decir a parte de lo hermoso que escribís y trasmitís. Al leer, yo sentí esa pelotita en la garganta que no quiere bajar y emociona mucho.
    Un abrazo de oso, Gaby.

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    1. Hola Flor
      Muchas gracias. Es bueno saber que un sentimiento se transmite.
      abrazo enorme!!!!!

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  3. Creo que tienes un don a la hora de expresar lo que sientes y lo que piensas y además, lo haces estupendamente. Me gustaría decirte: Gaby, sueña alto porque tú puedes.
    Besos enormes!

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    1. Hola Cristina
      Muchas gracias!
      La vida es un sueño y los sueños son la vida! Vamos por ellos...
      Beso enorme!

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  4. Hola Gabi!!
    Solo decir que escribes tan bello, trasmite ese amor y ternura que aunque no te conozca personalmente se que estas rebozante de mucho amor y cariño.
    Tu padre donde quiera que este, debe estar orgulloso. Creo que ha hecho un buen trabajo.
    Besos MUÑECA!!

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    1. Hola Tania querida!
      Gracias, muchas!
      La verdad, más allá de mi papá, lo que intenté contar es que a veces uno escribiendo saca algo que guarda adentro... es terapeutico!
      Gracias por tus palabras.
      Besos hermosa!

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  5. ayy, Gaby todavía se me caen las lagrimas, hiciste que recordara la partida de mi mamá y la despedida que no fue.
    Puro sentimiento, Gracias!

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    1. Hola Ale!
      Te mando un abrazo enorme, enorme.
      Es inevitable recordar, a veces.
      Beso grande!

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  6. Gaby que hermoso, se me puso la piel de gallina y se me aguaron los ojos,me trajo muchos recuerdos de mi padre. Si supieras cuando va a ser la última vez que ves a una persona seguramente las palabras se atorarían en la garganta pero creo que de haberlo sabido me hubiese aferrado a el como una garrapata; porque cómo expresar todo lo que sientes; difícilmente se podría verbalizar lo que acabas de escribir de una forma mas hermosa, porque como dices tu, el texto es mas sincero que la palabra y en eso de verdad me identifico contigo. Un abrazo

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    1. Hola Lu
      eso que decís es algo en lo que pensé mucho este tiempo. La vida me protegió de estar presente en un momento donde, como vos decís, me hubiera aferrado hasta romperme.
      todo pasa por algo.
      El poder de la palabra a veces es sanador....
      beso enorme y abrazos!

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  7. Hola Gaby, que fuerte es el amor y lo q puede mover sin lograr entender el como, sabemos q paso xq dejo huella y marco nuestras vidas. Leerte llena de sentimientos tan encntrados desde la nostalgia x alguie que partio a la ilusion y emocion por ese nuevo proyecto que si eso es el prologo como sera la demas. Que pido a ese ser supremo que te llene de fuerza xa superar todo y q ademas siga iluminado tu vida xa q sigas iluminando al menos mi vida,puedes pensar q no traciende , pero creeme q marcas la diferencia y q al menos dejas huella en mi, adoro leerte, difruto cada linea y esoero con ancias cada post y todos tu proyectos.

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    1. Hola Paola
      Gracias por tus palabras que también son una muestra de amor que conmueve.
      Yo no tengo palabras para expresar el "gracias" que resulte justo pasra mensajes como el tuyo...
      Beso enorme, de corazón!!!!

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  8. holis hermosa, conmovedoraass tus palabras, me has dejado con un nudo en la garganta y mira ue es muy ificil ue mee hagan llorar, espero que sigas escrbiendo y tu papi desde el cielo ha de estar orgulloso de la hija tan talentosa que procreo...... sabes gaby otra de las raones por las ue quiero llorar es porque hace uno minuto recibe una noticia maravillosa, veras en febrero participe en un certamen literario de relatos y me acaban de decir que el mio esuno de los seleccionados y que sera publicado en papel y digital en una antologia, probablemente en septiembre, estoy con ganas de grita y lllorar por lo feliz que esto me hace, ya que me anima a sguir escribiendo, obvio que uno de los ejemplres que me daran sera para ti ue estoy loca por que leas lo que escribi. con amor siempre Cristier

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    1. Hola Cris
      Gracias por tus palabras y felicitaciones por la publicación de tu relato! Sin dudas es una emoción enorme.
      Beso grande

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  9. Hola Gabi! Es la primera vez que comento pero siempre leo tus posteos. Hoy comento porque lo que escribiste la verdad es que me emociono mucho, hace poco tuve la pérdida de mi abuela, la cual era como una madre para mi, y debo decir que a demás tener esa angustia y llorar lo único que me permite expresarme es poder escribir mis sentimientos. Se que el tiempo ayuda a que sea menos doloroso y se que ella me acompaña en cada uno de mis días pero no se puede evitar querer tenerla conmigo.
    Gracias por compartir tus palabras con las que la mayoría de las veces me identifico.
    Espero seguir leyendote y que no sea la última vez que comente!
    Saludos!!!!

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    1. Hola Guillermina,
      Bienvenida!!!
      Emocionar al otro en este caso es uno de los mejores piropos, así que muchísimas gracias por hacermelo saber.
      El amor es infinito, el dolor de esas pérdidas también. La vida nos ayuda a ubicar ese amor, ese dolor y esos recuerdos en algún lugar del corazón.
      Pero te entiendo, muchísimo.
      Espero que no sea tu última vez por acá, sos más que bienvenida!
      Beso enorme y abrazo!

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  10. Hola Gaby!!!!!!
    Me arrancaste unas lágrimas muy sentido lo que escribiste y muy lindo son esos amores por lo que vale la pena vivir besos!!!

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    1. Hola Nubia
      Gracias por tus palabras.
      Un beso grande!

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  11. Hola Gaby!!

    Menuda entrada, la carne de gallina y cuanta emoción me has hecho sentir, que bonito escribes. El amor mueve montañas.

    Me encantaría leer algún día en tu blog la fecha en la que se publique tu primer libro.

    Besos fuertes.

    Elena

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    1. Hola Elena
      Qué lindo poder transmitir emociones. Hermoso!
      Gracias por la fe. Gracias por estar.
      Beso enorme!

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