Las mujeres que aman a las mujeres

3/16/2016




Cuando escribí sobre el día de la mujer, comenté que las mujeres debíamos ser más cómplices entre nosotras. Que al apoyarnos y respetarnos, logramos ser más fuertes y estoy segura que es algo que marca la diferencia.
Al menos es algo que noté a lo largo de mi vida (¡corta vida!)
Querernos más entre nosotras es una cuenta pendiente que tenemos con nuestro género, porque a veces nos queremos mal.
Y eso fue un pequeño tramo de mi mensaje, pero me quedó dando vueltas en la cabeza durante todo el día.
Tengo un grupo de amigas que comparten este concepto de "amar a las mujeres". Es algo que siempre digo cuando reseño a Elísabet Benavent y quizás las que leyeron sus libros pueden ver más clara esta idea.
No andamos besuqueandonos, ni cargoseándonos todo el día. Nos gustan los hombres, hablamos de hombres y los lloramos también.
Simplemente somos un grupo de mujeres que admiramos a la mujer. La valoramos, la entendemos y la apoyamos. Y no somos feministas.

No siempre fue así.
En mi adolescencia fui a un colegio de mierda. Uno muy paquete, quizás el mejor de la zona, con su uniforme de señoritas y sus mil normas absurdas.
Pero era un colegio sólo de mujeres que en vez de enseñarnos a amarnos entre nosotras, fomentaban las diferencias e ignoraban los maltratos.
No fue un colegio que supiera guiarnos en el camino de ser buenas mujeres y nos dejó nadando en la idiotez de la adolescencia.
Nos diferenciábamos entre "divinas" y "populares", nos hacíamos bullying, aunque ni siquiera existía el término en aquella época. Competíamos entre nosotras y sobrevivíamos en un sistema bastante mediocre. Cruel.

De las mujeres se dicen muchas cosas. Que somos envidiosas, que competimos entre nosotras, que no podemos guardar un secreto, que no tenemos códigos o que hablamos mal de la otra.
Y esto puede que sea así en muchas mujeres, pero también existen aquellas mujeres que aman a las mujeres.

(¡Ojo! Hay mujeres que me provocan vergüenza de género, tampoco se puede querer y admirar a cualquiera. Pero de esas mujeres hoy no me ocupo)

Sería injusto no mencionar a cada una de las chicas de mi tribu, pero no caben en una columna. Ellas suelen aparecer en cada cosa que escribo. Una es la protagonista de un relato, la otra de una novela, todas las demás son los personajes secundarios o aparecen en una reseña.
Siempre están.
Porque esas mujeres no son simplemente amigas. Son compañeras de ruta.
Y cuando digo que Elísabet Benavent ama a las mujeres es por esto.
Sus personajes tienen amigas íntimas. Esas amigas que lo conocen todo. Lo bueno, lo malo, lo que dolió, lo que puede doler, lo que hace bien. Te aceptan, te quieren y te admiran a pesar de tus defectos e imperfecciones. Te elijen como sos y te cuidan a pesar de vos.

En mi tribu hemos pasado cosas tan hilarantes como frívolas, no es que nos sentamos a filosofar de la vida como si ya estuviéramos en el geriátrico. Pero el hecho de conocernos tanto y mostrarnos tan sinceras hace que nos respetemos como mujeres,
Está la que no quiere tener hijos y la que ve su sueño de ser madre escurrirse. La que luchó durante años de tratamientos y la que decidió interrumpir un embarazo.
Está la que tuvo a su hija recién nacida luchando por su vida y la que no sabe ni cambiar un pañal.
Todas convivimos con una mirada diferente sobre el mismo tema, pero comprendiéndonos como mujeres. Apoyando, empujando para delante, valorándonos.
La soltera, la casada, la que busca y no encuentra, la que no quiere saber nada.. La gorda que adelgazó, la que nunca bajó un kilo, la que jamás engordó. Todas diferentes. Todas mujeres.
Pero sin tener la misma mirada sobre un tema o situación, sabemos mirar a la otra y abrazarla. Porque nos conocemos. Porque hay algo de ser mujer que si lo sabés ver bien, es maravilloso.

El mismo día que escribí sobre las mujeres (VER ACÁ) me encontré con una amiga que no veía desde hacía mucho tiempo y mientras compartimos una noche encantadora, pensaba en aquel mensaje que escribí.
Ella vive en México y había venido a la Argentina de paso, por unos días. Pero aunque su agenda era vertiginosa y apretada, quiso tomarse un día para que pudiéramos darnos un abrazo. Ese que tuvo mil momentos durante el año y que la distancia nos lo impidió.

Salí de trabajar a las 8pm y volé hacia un Petit Hotel de Recoleta, para encontrarme con mi amiga.
Me recibió con su larguísima melena recogida en un desordenado rodete. Llevaba unos jeans rotos y una musculosa blanca con estampa en el pecho.
Nos dimos un abrazo rápido y alegre, y si no fuera que en el piso del recibidor había una valija enorme delatando su aterrizaje en Buenos Aires, hubiera sido un saludo cotidiano. De amigas. De esas que se ven todos los días.

La acompañé al tocador donde comenzó a maquillarse y mientras tanto comenzamos a saltar de un tema a otro. Rápido, queriendo abarcar todo. Yéndonos por las ramas, riendo con nuestro humor negro que seca lágrimas y calma anhelos.
Me entregó un tesoro que trajo para mi desde México. Un producto para mi cicatriz (¿se acuerdan aquella cirugía?) y que acá no se consigue.
Me dio mil trucos para la marca que detesto y me enseñó a disimularla. Me mimó la herida, esa que es invisible para todos, menos para la que sabe ser tu amiga.
Le dije que se peinara.
Me dijo que pensaba salir así. Le dije que no iba a caer en su juego y que estaba segura de que ese peinado era una broma. Me dijo que no y la dejé mirándose en el espejo mientras me fui a servir una Coca-Cola.
Se soltó el pelo y susurró: qué bueno es tener una amiga que te dice la verdad.
Sinceridad. Para mostrar tu herida o para decir que un peinado no va.

Dejamos el hotel rumbo a un estudio de televisión, porque le iban a realizar un reportaje. Olvidé decirles que ella es actriz.
Ese es su trabajo, pero pocas veces me acuerdo de eso cuando hablo con ella.
Me acomodé a un costado del set y la escuché riéndome de sus hilarantes respuestas, hasta que le hicieron una pregunta y presté atención:
—¿Vos sos una buena persona?
Ella meditó la respuesta y quise matarla. Obviamente es una buena persona.
Se vino desde México con la crema para mi herida. Me consoló en el llanto mil noches cuando estaba triste. Sintió el dolor por la pérdida de mi papá, como si estuviéramos conectadas por un cordón.
Me enseñó mil cosas que a ella le costaron mucho dolor aprender.
Generosidad. Para regalar algo material o para prestarte una experiencia, un aprendizaje que a vos te costó muchísimo.

No sólo es buena persona. Es valiosa. Se saca las pestañas postizas y los tacos y es la amiga con la que tomás mates y charlas de mil quinientas cosas por minuto. Ella te aliviana la carga. Te entiende. La que te acepta con todo lo que te falta aprender.
Se saca el maquillaje y se muestra imperfecta. Te muestra sus cicatrices y le pone risa a todo.
Es buena persona porque es sensible y humana. Aunque este rodeada de flashes, superficialidades y éxito.
Y entonces contestó:
—Si, soy una buena mina.
Y yo sonreí, a un costado del set.

Para algunos, mi amiga puede ser una actriz, sex-symbol, la chica de tapa o una cara conocida con quien sacarse una foto.
Para mi, es una mujer que ama a las mujeres. Que las respeta, las quiere ver bien y las empuja para delante.
Al menos conmigo lo hace de un modo difícil de explicar. Nos suceden cosas inexplicables y nos reímos de eso, pero lo más importante es que nos queremos ver bien.
De hecho sé, que es una de esas amigas que están cruzando los dedos para que yo sea feliz.

La noche terminó saludándonos como si al otro día nos fuésemos a encontrar, aunque no va a suceder. El próximo encuentro será una nota de audio, ella en México, yo acá. Nos contaremos las mismas cosas de siempre y seguiremos cruzando los dedos para que la felicidad nos sacuda la vida.
No tenemos razones para hacerlo, simplemente conectamos así, desde ese lugar. Pero les aseguro, que rodearse de mujeres así, es un premio. Y valorarlas, es reciprocidad.
Por eso hoy comparto esto con ustedes, para que se rodeen de mujeres así y para que abracen a las que están a su lado, siempre.

A mis amigas, a la que veo siempre, a la que no veo casi nunca, a la que me conoce desde siempre y a la que estoy conociendo desde hace poco, les agradezco que sean mujeres que acompañan el camino. Hacen que todo sea mejor.

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13 comentarios

  1. Que bello don que tienes!!! Hermoso artículo, yo también amo a las mujeres y no soy feminista. Ahora me encuentro lejos pero se que mis amigas están allí a una nota de voz.
    Besos Gaby!

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    1. Gracias Annlyb!
      Las amigas están. Si no existieran las notas de Whatsapp, las inventaríamos...
      Beso enorme!

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  2. ¡Hola Gabby! Gracias por escribir tan lindos artículo ya sea sobre libros o sobre momentos de la vida. Eres súper especial y maravillosa. Un besoteeeeeeee

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    1. Hola Lizeth!
      Gracias a vos por leerlo!!!
      Beso enorme enorme!!!!!

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  3. Hola Gabby!!
    Escribes tan lindo que llega al alma. Por tus letras puedo decir que no solo Elísabet Benavent conoce y ama a las mujeres, tambien tu..... No es menos cierto de que aveces somos brujas entres nosostras misma, pero creo que como acabas de expresar debemos de fomentar y aprender de nosotras, amarnos, aceptarnos y apoyarnos.
    Besoteee enorme y que DIOS te siga bendiciendo e iluminando para que sigas brindandonos tus hermosas reflexiones de vida.
    P.D. Como decis en tu pais ¨Vos sos una buena mina¨

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    1. Hola Tania
      Ay... qué linda sos!!!!
      el truco debe estar, quizás... en no ver a la otra mujer como una competencia... Tal vez, no?
      Vos sos una buena "mina", Tania! (me alegra que se haya entendido el término porque no logro darme cuenta cuando escribo con argentinismos...)
      Te mando un beso y abrazo enorme! ♥

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  4. holis hermosa!!!

    yo soy una fiel defensora de las mujeres y lo que me llevo a empezar a escribir es que en los ultimos años se han vendido una clase de libros que en lugar de enaltecer a la mujer terminan agraviandola son una ofensa a nuestra dignidad por ello es que me anime a escribir mis propias historias, historias donde nosotras somos las protagonistas y artifices de nuestra felicidad. aplaudo tus palabras
    con amor siempre
    cristier

    feliz semana santa

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    1. hola Cris
      Gracias, como siempre.
      Te mando un besote grande!

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  5. Que entrada mas bella del blog, con tus palabras y tu forma de contarlas tocas fibras sensibles y afloras sentimientos!
    Cuanta razón tienes, amigas de esas son un tesoro y hay que abrazarlo y conservarlo.
    Me siento privilegiada porque desde la distancia y aunque no hablemos durante largas temporadas se que el destino nos hizo un poco "compañeras de ruta", eres especial y lo sabes!!!
    Un besazo enorme mi niña!

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    1. hola... mi amada Fátima!
      Gracias, como siempre, vos sos una de las amigas especiales que empujan para delante.
      Me siento igual de privilegiada y bendecida por nuestro "encuentro" en la vida. La locura de saber que para darte el abrazo que merecés y para tomar un cafecito tengo que cruzar el océano. Pero no importa, porque un día se va a dar.
      Sos mi compañera de ruta y yo te acompaño a donde quieras ir!
      Bicos, tesoro!

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  6. Faaaaaaa Nena, me emocionaste!!!!! Te escribo para decirte que siempre te leo, pero mi hermosa niña, tiene mucha energía (no sé a quien salio jajjaja) Ahora es una pequeña deambuladora;) ...Cuanta razón tenes, me costo mucho comprender eso que decís, eso del amor entre nosotras. Yo soy más que feminista, definitivamente amo a las mujeres, y trato de que aquellas con las que no acuerdo también querer. La especialización que elegí y la maternidad lograron que pudiera desarrollar la conciencia de genero. Esto que vos planteas en términos de amor, yo lo uso con respeto. No juzgo al otra, ya que no se cuales fueron sus contextos, si de amor, o de odio, o de silencios,o de muchas risas. Entonces la escucho, la leo. Con la maternidad logre una tribu, todas con diferentes historias, las que dan la teta (LM), las que dan biberón, las que dan lactancia mixta, las que colechan, las que no colechan, y aunque tengamos nuestras diferencias, nos contenemos, siempre hay alguna que estalla en llanto, y siempre hay una mujer con la palabra justa. De todas esas mujeres,di con una en especial, nos acompañamos los últimos meses de yoga y sin saberlo nos hermanamos. La ultima vez que la vi pansona me dijo "vas a ver que a mi hijo lo trae la lluvia y a tu hija la luna, y dicho hecho. Es un placer saber que esta, en definitiva el mundo es más lindo con ella.
    Abrazo a todas
    PD: va hacer un placer enorme dentro de un tiempo volver a leer esta publicacion y detenerme en todos los hermosos comentarios. Abrazo y besos pa todas ;)

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    1. Hola Sole!!!!
      Tantísimo tiempo.
      Que lindo saber que tu niña ya se mueve inquieta... cuando te leí la primera vez ni siquiera eras mamá y mirá... si seremos un poco testigos de los pasos que dan otras mujeres. Ahora sos la mamá de esa pequeña que seguramente te cambió todo. Hasta los tiempos...
      Hermoso!
      Tu comentario me emociona. Es importante. Es una voz que me gusta escuchar.
      Gracias por compartirlo, Sole!
      Beso enorme para vos y para la todoterreno!!!!!

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  7. Hola! Llegué a CDF porque hablando de leyendas argentinas busque "tierra sin mal" o algo parecido y uno de los primeros resultados era un libro de Bonelli. Click en goodreads y me llamó la atención el nombre, me parecía que alguna vez una amiga me había hablado, diciendo que era mil veces mejor que 50 Sombras (hello, si). Y bueno, después, es sabido, conocido a mi nuevo marido literario y vivimos felices en mi cabeza.

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